A finales de diciembre de 2002, el cartero llevó, entre otros regalos navideños, una agenda empaquetada con papel de colores a la casa del senador Germán Vargas Lleras, en Bogotá. Pero lo que parecía un inocente regalo era, en realidad, una carta bomba que estalló en las manos del senador, mutilándole tres dedos de la mano izquierda y dejándole heridas profundas en la otra mano que obligaron a practicárseles implantes de su propia piel.
A pesar de esos avatares, el joven político colombiano no ha bajado la guardia. Fue el senador de más alta votación y los entendidos lo cotizan como posible sucesor de su gran amigo y compañero de lucha, el presidente Alvaro Uribe.
En Panamá, en la residencia del banquero colombiano Abel Mercado, Germán Vargas Lleras habló con El Panamá América sobre la trascendencia de la Declaración de Panamá como un hito en la batalla latinoamericana contra el terrorismo.
Mientras en los salones de la casa se oía el rumor de las conversaciones de diplomáticos extranjeros y políticos panameños que habían acudido a felicitarlo por su cumpleaños, el senador colombiano nos habló de la agenda de la reunión de legisladores - el ALCA, la corte penal internacional, y el terrorismo - que se llevará a cabo en esta ciudad. La cita tiene como objetivo, dijo, poner en paralelo el ritmo de las decisiones de los poderes legislativos y ejecutivos del hemisferio sobre esos aspectos, particularmente la lucha contra el terrorismo, como corresponsables de las políticas de los estados.
"Tenemos la impresión de que los presidentes y sus cancilleres van a un ritmo y los congresos van a otro. Por eso una buena parte de los tratados suscritos no han sido ratificados por los congresos. Muchas decisiones importantes marchan por caminos distintos" observó el senador colombiano.
Enfatizó que por iniciativa de la presidenta Moscoso, y con la presencia de Uribe, se realizó la cumbre presidencial centroamericana en Panamá para combatir el terrorismo en la que se hizo un llamado para avanzar con mayor celeridad. El tratado contra el terrorismo suscrito por la OEA requiere ser ratificado con la mayor prontitud por los países signatarios y en especial debemos acelerar su entrada en vigencia. Deseamos que los parlamentarios en esta reunión se concienticen sobre la importancia del tema, acotó Vargas Lleras.
Hicimos referencia que Panamá y otros países aún no han ratificado la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobado poco después del atentado contra las torres de Nueva York, que propugna acuerdos importantes de orden económico y jurídico, para frenar el terrorismo en sus fuentes de financiamiento, reclutamiento, organización, refugio, etc.
En relación al problema interno colombiano, comentó el senador que las organizaciones terroristas han desbordado todas las fronteras. Dijo que no ha habido distancia posible para lograr una salida política y que ni siquiera la intermediación de la ONU fue acogida por estos grupos, ni para convenios humanitarios ni para soluciones políticas definitivas.
"La sociedad colombiana se ve forzada a afrontar sin vacilación el terrorismo" expresó, al tiempo que recibía saludos de amigos colombianos residentes en Panamá, y de panameños que deseaban conocer al valeroso político que estuvo a punto de unirse a la larga lista de los mártires del terrorismo colombiano.