Nación

El suplicio de una detención


Miriam viajó desde Miami apenas supo que Guillermo Novo, su esposo, detenido en la cárcel de El Renacer desde hace más de dos años, había recaído nuevamente y estaba hospitalizado. Llegó sin conocer con precisión su estado de salud. Anhelaba estar a su lado.
Son 30 meses de "martirio", desde que él, junto a los otros cubanos Gaspar Jiménez, Luis Posada Carriles y Pedro Remón fueron detenidos en El Renacer, acusados de preparar un plan para asesinar al líder Fidel Castro durante su visita para la X Cumbre Iberoamericana de Presidentes en el 2000.
"Guillermo está mal. Su presión es inestable, padece de lipotimia (falta de oxígeno al cerebro), por lo que lo han internado varias veces y el lunes (hoy) le harán unos exámenes especiales", expresó Miriam y sus ojos claros cristalizaron las lágrimas que detuvo antes de su llegada.
Luce triste. Se esfuerza por distraerse y pensar que todo saldrá bien, pero después de 21 años de casada, es mucho pedir. No tienen hijos y Guillermo "es mi vida, no tengo en quién más apoyarme".
Miriam no se sobrepone "a la injusticia" cometida con su esposo. Cuando fueron detenidos, Guillermo y Gaspar pasaron casi un mes en la Policía Técnica Judicial de Ancón. El primero perdió 35 libras y el segundo casi 40.
"Les tocó dormir en el suelo hasta que los trasladaron a El Renacer", recuerda acongojada.
A sus 63 años y en la condición en que se encuentra, Miriam sólo espera que Guillermo llegue vivo al juicio. "Cuando decidan enjuiciarlos. Habrá que ver si resisten", expresó a El Panamá América.
Se siente impotente ante lo actuado por la justicia panameña, ya que para ella "Panamá ha dejado que Fidel haga lo que quiere"...
"Todo ha sido como una montaña rusa. Un día estamos felices porque se va a hacer algo, pero al final todo falla en nuestra contra".
Siempre han sido muy unidos. El no quiere verla triste. Cuando Miriam habla con Guillermo en su cuarto del piso 3 del Hospital San Fernando, donde está recluido, él trata de sonreír.
De la memoria de Miriam no se borra aún aquel momento en que su esposo la llamó para decirle "que había sido detenido".
"Yo no podía hablar y lo primero que le pregunté fue "¿te están torturando?"". Tenía fresco el recuerdo de los días de dictadura en Panamá, por lo que imaginaba que de eso se trataba.
Guillermo respondió sin titubear: "no, yo estoy en la república democrática de Panamá", nos dijo Miriam y esta vez el llanto la vence.
Llegó el pasado miércoles. Carmita, esposa de Gaspar Jiménez, viajó con ella.

Alejandro, de tres años, preparó un obsequio para su abuelo. Le envió el dibujo de una cara feliz, tal como estará él cuando "Gaspar esté de vuelta... cuando salga de la cárcel".
A Carmita se le acabaron las explicaciones para sus nietos Alejandro y Juan Carlos, de cinco años. "Ellos lo adoran. El (Gaspar) estaba siempre pendiente de ambos. Eran inseparables".
Tania, una de sus hijas, no sale de la depresión. Cada tarde espera ansiosa la llamada de su padre, quien se comunica con la familia en Miami, dos veces al día. "Si demora un poquito en llamar ella se pone nerviosa y se preocupa mucho pensando que le ha pasado algo malo".
La mayor, Sonia, no lo ve hace un año y medio. Sufre porque "su papá no conoce a los gemelos que nacieron hace poco".
Cada mañana Carmita parte a la escuela a dictar clases a su grupo de primaria en la ciudad de Miami. Intenta, sin lograrlo, encontrar refugio a la desesperanza e impotencia al estar lejos de Gaspar.
Y es que lo más difícil ha sido precisamente "su ausencia. El era mi apoyo y también el sostén de la casa".
Carmita es jovial. Con su buen humor hace más llevadero los días a Miriam. Eran amigas desde hace mucho, gracias al lazo entre sus esposos. Pero, ahora el sufrimiento les ha unido más.
"Cuando venimos ambas nos ayudamos preparando todo lo que hay que llevarles. Es muy difícil que cuando sólo viaja una... sin embargo, nos toca turnarnos", explicó Miriam.
En ocasiones viaja alguna de las hijas de Carmita. Recientemente le tocó a Janet, a veces viene Miriam y en situaciones especiales, como ésta, en que Guillermo está hospitalizado, vinieron las dos.

Son 26 veces las que Carmita ha venido a Panamá desde la detención de Gaspar. Miriam dejó de contarlas.
Lo cierto es que cada viaje es una nueva aventura. Carmita, con la chispa que la caracteriza, contó que las primeras veces que vinieron les pasó "cada cosa".
"Como tienen el colesterol alto, la presión, en fin, todo, necesitan una alimentación especial. Comprábamos las carnes y el pescado y las sazonábamos en la habitación del hotel".
"Eran bolsas y bolsas", agrega Miriam, "los del hotel nos preguntaban si éramos del interior porque teníamos paquetes con papel sanitario y un montón de artículos más".
"Aquella vez Carmita rió a carcajadas y respondió: "no lo que sucede es que conocimos a una familia muy pobre y queremos ayudarlos"", añade Miriam.
Los meses siguieron pasando y los botones y el personal del hotel aprendieron a conocerlas. "Ahora saben quiénes somos y nos preguntan por "los muchachos"".

 
Después de 30 meses aún no hay fecha de audiencia preliminar, explicó una de las abogadas del grupo de cubanos, Rosa Mancilla.
"Lo que generalmente toma poco tiempo se ha tardado más de dos años para llegar a una etapa donde ellos sencillamente deben acudir a un juez que determine si hay mérito para que vayan a juicio o no".
Se espera además la resolución de algunas acciones como un Habeas Corpus, medidas cautelares y otras.
Para Mancilla el retraso del caso radica en un sumario muy extenso; de 10 meses. "Legalmente debe tomar cuatro meses, quizás un poco más y acá ha sido más extenso", al tiempo que indicó que parte de la responsabilidad es también del Organo Judicial.
Mencionó el hecho de que un juez se inhibió de conocer el caso y con ello se prolongó el proceso otros 14 meses. "14 meses a causa de un acto inhibitorio que finalmente se resolvió en contra aduciendo que el juez debe conocer la causa".
Los abogados defensores desconocen cuándo se podría efectuar una audiencia, pero, según Miriam y Carmita, hay quienes ya manejan esa información y no es precisamente en Panamá.
"Si te abres las páginas del (Granma) periódico de Cuba, encontrarás que ellos dicen que el juicio será en agosto".
¿Por qué?... preguntamos y Miriam responde: "están soltando mucho dinero. Cuba trabaja de tres formas intimida, compra o chantajea".
Carmita regresó a Miami este domingo. Miriam se quedará un par de días más hasta que estén listos los resultados de los exámenes de Guillermo. Y tal vez "nos den buenas noticias".


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120242
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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