LO más parecido a lo que viven a diario los moradores de Villa María y Tierra Prometida, en el corregimiento de Alcalde Díaz, se observa en el interior del país a la hora de transportar el ganado.
A las vacas y los puercos se les apiña para ganar espacio y eso pasa a las 5: 00 de la tarde en la piquera de El Podero de Torrijos Carter, distrito de San Miguelito.
Panamá América estuvo allá para conocer las condiciones de este transporte y cómo opera en las comunidades.
Lo que se observó es preocupante. Los ciudadanos viajan literalmente como "sardinas" y a su suerte, pues no hay autoridades de Tránsito que vigilen lo que allá ocurre.
La piquera estaba abarrotada, las filas eran improvisadas y la impaciencia era parte del escenario al que se enfrentaban los usuarios que se disponían abordar el carro que los llevaría hasta sus hogares.
Todos con la mirada atenta, esperaban el vehículo, hasta que apareció. En ese momento, jóvenes, niños, adultos y hasta personas mayores corrieron para encontrar un "buen puesto".
Se intentó conocer la versión de los autoridades, sin embargo, fue imposible porque fuimos informados que la encargada de dar declaraciones era Mirna Alemán, jefa encargada de servicio de Transporte Público de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y estaba en una reunión.
No obstante, lo que se observó en este sector de Alcalde Díaz está contenido en muchas de las infracciones menores de tránsito.
En ese sentido, el exceso de pasajeros corresponde a una multa de B/. 20; licencia inadecuada del vehículo B/.40; pasajeros en el estribo, B/. 20 y pasajeros en el vagón sin medidas de seguridad B/.50.
La Ley No. 34 de 28 de julio de 1999 que crea la ATTT es la que regula el transporte nacional.
María Elena Ortega lleva más de cuatro años de vivir en Villa María y desde entonces ha sido el mismosuplicio por el pésimo transporte.
Ortega señala que es la única alternativa de transporte, porque los buses Coaster no quieren entrar hasta estos lugares por el mal estado de las calles.
Además, siente temor porque estos carros no le brindan ningún tipo de seguridad a los usuarios y en cualquier momento puede ocurrir una desgracia.
Obeyda Flaco no encuentra otra descripción más que: "Nos llevan como si fuéramos vacas, unos arriba de otros, sin importarles qué nos pueda suceder".
A juicio de Flaco, a los conductores lo único que les interesa es llenarse los bolsillos, porque van llenos y siguen recogiendo más personas".
Panamá América siguió a uno de estos vehículos y fue testigo de que mientras dos pasajeros se bajaban otros cinco se subían, lo que agravaba la situación.
El precio este transporte es de B/. 0.25, mientras que el de los taxis doble cabina es B/.2.
"No queremos ofrecer un mal servicio, sino que los caminos que existen imposibilitan la utilización de otro tipo de transporte", manifestó uno de los transportistas, quien pidió reserva.
Quibian Panay, representante del corregimiento de Alcalde Díaz, asegura que los conductores actualmente no tienen excusas para seguir brindando este servicio de transporte.
El tortuoso viaje a la Tierra Prometida
La mayoría de los lugareños de estos sectores provienen del interior del país y piden respuesta.