Nación

Elecciones en la América Latina bajo el prisma de la OEA


La Organización de Estados Americanos, organismo creado como respuesta a la necesidad de integración regional y de atacar los problemas comunes en base a un ente mediador, ha funcionado como un foro interamericano para la búsqueda de soluciones.
Desde su fundación, el organismo ha tenido como tema de prioridad en su agenda de trabajo, fortalecer y consolidar los procesos democráticos en la América Latina, por lo que su contribución al ejercicio efectivo de este sistema, a través de la observación y la asistencia técnica en materia electoral, ha sido en algunos casos determinante.
En este sentido, durante la década de los setenta , esta contribución del organismo como mediador, se afectó sensiblemente por la instauración de gobiernos de facto en casi toda la región, Sin embargo, en este período y hasta 1988, fueron ejecutadas unas catorce misiones de naturaleza electoral.
Para la década de los ochenta, el proceso democratizador que se vivió en la región, incidió en una significativa ampliación del régimen de libertades públicas y de vigencia de los derechos civiles.
Se inició un período de gobiernos elegidos democráticamente en la totalidad de los países miembros de la OEA, y estas circunstancias resultaron favorables para que la Organización de Estados Americanos avanzara de manera significativa en la defensa colectiva del sistema de democracia representativa.
Este ideal se concretiza durante la reunión de Cartagena de Indias, en 1985, cuando fue reformada la carta constitutiva del organismo y se coloca a la democracia representativa entre los fundamentos mismos de la naturaleza asociativa de esta organización hemisférica.
El protocolo de enmiendas aprobado en esa oportunidad, estableció en su preámbulo que "la democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región", disponiendo, igualmente, que uno de los "propósitos esenciales" de la organización es el de "promover y consolidar la democracia representativa , dentro del respeto de no intervención".
Este impulso jurídico-institucional fue plasmado, más adelante, en el llamado Compromiso de Santiago, y en la Resolución 1080 (1991), en el protocolo de Washington, en 1992.
Hasta el presente, la OEA ha tenido participación activa en calidad de observación en más de 40 procesos eleccionarios en unos 18 estados miembros, donde ha colaborado con las respectivas autoridades gubernamentales, electorales y partidarias en cuanto a garantizar la integridad, imparcialidad y confiabilidad de los procesos electorales.
Alguna de las misiones han servido de conducto para la búsqueda de consensos y la resolución de conflictos entre los participantes en la contienda electoral, situación que se dio en Panamá en 1989, a raíz de la anulación de las elecciones generales y el conflicto que ello produjo entre la oposición y el gobierno.
Es de resaltar que la observación electoral constituye uno de los métodos de cooperación, porque la OEA ofrece también asistencia técnica a las corporaciones electorales tendiente a la reforma de sus instituciones, entrenamiento de funcionarios, elaboración y diseño de material electoral, modificación de normas y procedimientos e incorporación de nuevas tecnologías.
El objetivo principal que cumple una misión de observación electoral de la OEA, es constatar que el proceso eleccionario se cumpla conforme a determinadas normas y estándares internacionales de legitimidad y transparencia, y que el comportamiento y actuación de los distintos protagonistas sea correspondiente con las normas electorales vigentes en el país anfitrión.
En acatamiento al principio de no intervención, las misiones de observación de la Organización de Estados Americanos, deben ser formalmente solicitadas por el gobierno del estado miembro donde se realizarán los comicios, y su ejecución supone el respeto pleno a la Constitución y leyes de la nación.
Es necesario subrayar que la misión representa en el país anfitrión el interés y preocupación de los estados integrantes de la OEA por la realización de elecciones libres y transparentes, en consecuencia , esta misión no sustituye a ninguno de los actores del proceso electoral, instituciones gubernamentales, partidos y organizaciones del país anfitrión, que dentro de su respectiva competencia son responsables por el desarrollo del proceso electoral.
Las misiones de la OEA se basan en los principios de objetividad y neutralidad y su primera etapa comprende inscripción de votantes, elaboración del padrón , capacitación de funcionarios, miembros de mesas, y aspectos políticos electorales.
Entre las funciones que cumple una misión de observación de la OEA durante los procesos eleccionarios, está mantener canales de intercambio de información con la instancias electorales, desarrollo de contactos con los partidos políticos, contralores naturales del sistema electoral, coordinar actividades con las organizaciones o asociaciones civiles, a fin de proveer a la misión de informes esenciales en torno al contexto en que desarrolla el proceso electoral.
También es importante destacar, la cooperación y coordinación con grupos de observadores nacionales que permitan aprovechar los recursos disponibles , que posibiliten la consulta y confrontación constante de información.
Vale la pena resaltar, asimismo, la actuación y comportamiento de las autoridades gubernamentales y electorales, el desarrollo de la campaña electoral, la actividad de las organizaciones no gubernamentales vinculadas a la materia electoral y la cobertura del proceso por los medios de comunicación.
El proceso de votación, que constituye la última etapa, incluye el escrutinio de los votos, la transmisión de los resultados a los centros de cómputo y la proclamación oficial de los resultados.
Las misiones de observación de la OEA elaboran básicamente tres categorías de informes:
Uno, es el Informe Preliminar, que se elabora con posterioridad a la misión exploratoria que efectúa el jefe de misión antes de su instalación, que incluye una evaluación general
De la situación político-electoral del país anfitrión; la organización de las elecciones por parte de las autoridades políticas; los grupos o personas entrevistadas ; los problemas encontrados y las personas entrevistadas.
El segundo es, el Comunicado de prensa, que se emite el mismo día de los comicios, ofrece un panorama parcial del desarrollo del proceso electoral, en el cual se sintetizan las principales actividades como son , instalación e integración de las mesas de votación, procedimientos básicos de votación, condiciones de seguridad y acceso a los centros de votación, comportamiento de los integrantes de las mesas, la presencia de fiscales de partidos, mantenimiento del orden general, tanto dentro como fuera de los lugares de votación, la afluencia de votantes, escrutinio y cómputo final.
A diferencia de los dos primeros informes, el informe final ofrece un registro completo de las actividades de la misión; una mención general de los problemas detectados y las conclusiones y recomendaciones de la misión.
En los anexos de este documento se glosan copias de la declaración oficial de los resultados; los documentos relevantes del Tribunal Electoral; los comunicados de prensa de la misión; los formularios que se utilizaron y cualquier otra información relevante.
El Informe final de la misión, se convierte en un documento oficial y público, una vez que haya sido aprobado por el secretario general y considerado por el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos.
Durante los últimos años, se ha multiplicado el número de misiones de observadores electorales a nivel nacional y es frecuente constatar el trabajo conjunto entre observadores internacionales y nacionales.
Es de importancia señalar que la tarea cumplida con entusiasmo por estas organizaciones nacionales, las convierte en verdaderos mecanismos de promoción de la participación ciudadana, lo que las ha hecho merecer el respeto de la sociedad civil y el reconocimiento de las autoridades electorales.
La contribución de las misiones electorales de la Organización de Estados Americanos
a la instauración de sistemas de democracia representativa en los países de América Latina, se traduce en un incremento de la confianza de las sociedades en sus instituciones responsables de los procesos electorales, y consecuentemente, a afianzar en la región americana el ejercicio de prácticas democráticas.
Este nivel de contribución permitirá que disminuya la frecuencia de las observaciones electorales internacionales y se afiance mayormente el papel de las organizaciones y redes nacionales de observadores como actores importantes de los procesos electorales.
Este es justamente el papel que las misiones de observaciones de la OEA ha jugado en Panamá, donde la Secretaría General de este organismo implementa con el Tribunal Electoral el proyecto "Fortalecimiento de la Administración Electoral en Panamá".
De ahí, que tanto a nivel nacional como internacional, es importante apoyar a estos organismos que están en inmejorables condiciones de proveer a la ciudadanía de información en torno al proceso electoral y de fiscalizar, con independencia e imparcialidad, las distintas fases de un proceso electoral.


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61772
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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