Con danzas y cánticos recordaron la Pasión y Muerte de Jesús ayer Viernes Santo, indígenas moradores de la comunidad Emberá Puru, ubicada en el Valle de Urracá en San Miguelito.
La tradición que conocen desde sus ancestros dice que para el Viernes Santo se recuerda el sufrimiento y muerte de Cristo, por lo que toda la comunidad indígena Emberá en el Darién, y los que están fuera de estos línderos, se reúnen en familia a compartir y recordar este momento como símbolo de unidad.
Olarte Chamí, presidente de la comunidad Emberá Puru, señaló que hace 12 años se celebra esta tradición que no se puede perder, ellos también esperan a su dios Ankore, efectuando un almuerzo a las doce del mediodía en donde presentan comidas tradicionales como es la costumbre de su etnia, la cual no han querido perder a pesar que se encuentran en la capital.
Esta población que en un principio se encontraba localizada en el barrio de Curundú, decidió tomarse estas tierras en 1989 y crear su propia colonia, para que sus niños pudieran disfrutar de la naturaleza. Con más de 400 pobladores, la mitad de estos niños ha querido conservar sus tradiciones, conmemorando esta creencia religiosa, a pesar de la diferencia de culturas entre latinos e indígenas.
Fueron bendecidos con agua bendita y conocieron la palabra de Jesús, en un día considerado como sagrado para todos. Las mujeres del lugar decidieron danzar y cantar al tigre, a la montaña verde, al ñeque y a la flor de la montaña; mientras se presentaban los alimentos que habían sido preparados con dos días de anticipación, como cocada, pescado frito, bollo, arroz blanco, sopa de pescado, papaya con miel y la tradicional chicha de maíz. A pesar de este esfuerzo la comunidad Emberá Puru pidió al próximo gobernante mirar su humildad y saber que sus niños indígenas no cuentan con una escuela en el lugar, a pesar que más de 200 menores tienen que trasladarse al sector de Las Trancas en Cerro Viento rural a recibir su educación.