El Obispo de Darién, Rómulo Emiliani, dijo que solicitará al gobierno la instalación de campamentos en Darién, para la atención de los desplazados que ingresan a esa región con motivo de los enfrentamientos entre paramilitares, guerrilleros y el Ejército colombiano.
Emiliani consideró que en los próximos días se puede dar un flujo masivo de desplazados hacia el área de Jaque y que el gobierno debería permitir una mayor participación de representantes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR) para la atención de los ciudadanos.
Según Emiliani, la situación en el Darién es preocupante para los desplazados, ya que es necesario se les brinde mayor seguridad. Agregó que es muy peligroso para los desplazados retornar a Colombia por sus propios medios.
Expresó que en una reciente reunión con obispos colombianos del área fronteriza se llegó a la conclusión de que la situación puede complicarse, pues las partes en conflicto en Colombia están tratando de demostrar su fortaleza y ganar un sitio en la mesa de negociaciones.
Aseguró que se tiene información que en los últimos meses los grupos irregulares han tomado más fuerza y han cometido una serie de acciones violentas para demostrar su poderío y que esa situación puede extenderse a Panamá.
Por otro lado, sostuvo que aún hace falta una mayor presencia policial en algunos puntos de la frontera que son vulnerables a la incursión de bandoleros e insurgentes que operan en varios poblados.
En ese sentido, alegó que los grupos irregulares presentes pueden, en un momento dado, aliarse con delincuentes locales y crear un santuario del crimen en el Darién y que esa es una situación muy peligrosa.
Aseguró que en la actualidad la frontera colombo-panameña es la más vulnerable de las que Colombia comparte con otras naciones, debido a su extensión. Agregó que debido a ello, existen mucho puntos por donde ingresan indocumentados, narcotraficantes y bandoleros, lo que crea un ambiente de inestabilidad.
Planteó que es necesario que exista una coordinación entre los gobiernos de Panamá y Colombia para atender los problemas fronterizos y dar una atención rápida y efectiva a los desplazados ubicados en el Darién.