Emily London Alcázar, de apenas seis años, tiene un solo deseo en el Día del Niño. Quiere que el presidente Martín Torrijos lea su carta en la que le pide "una escuela más linda".
La petición de la alumna de primer grado de la escuela María Ossa de Amador, en Parque Lefevre, lleva ingenuidad y la firmeza de los grandes oradores.
"Le pido un techo porque cuando damos Educación Física y llueve, no podemos dar la materia, ansiada para muchos de mis compañeros".
La situación más difícil fue cuando se enteraron de que estaba enferma y la escuela no le renovó el contrato.
Culminó una maestria en Inglés en Literatura Contemporánea y labora como profesora en el departamento de Inglés de la Universidad de Panamá, donde enseña literatura desde el 2003.
Ese trabajo representa una bendición, porque el horario le permite ir a su tratamiento, y hacer lo que le gusta, enseñar.
A los que no sufren la enfermedad que se alimenten bien, que tomen mucha agua, tener paciencia y fe. Contrario a lo que piensan algunos sobre que la diálisis es un castigo, considera que es una bendición porque si no existiera no estaría viva.