Una estafa, en la que se utiliza como gancho la posible ampliación del Canal de Panamá, para solicitar el pago de dinero a cambio de recibir un curso para trabajar en la obra, fue descubierta en Perú.
De acuerdo con una información obtenida por Panamá América, una empresa peruana denominada Makro S.A. está ofreciendo un curso para el manejo de equipo pesado que se utilizará en los trabajos de ampliación del Canal.
Sin embargo, fuentes ligadas a la vía interoceánica señalaron que no existe ninguna empresa contratada para realizar este tipo de labor en el extranjero.
A la vez se informó que los puestos de trabajo que se creen por las labores de ampliación, serán para los panameños.
También el Código de Trabajo establece la prohibición de contratar personal extranjero para desempeñar trabajos, salvo casos excepcionales.
De acuerdo con los informes obtenidos, a los potenciales trabajadores se les informa que cobrarían entre B/.40 a B/.120 la hora.
El SISGAN manejará un banco de datos que funcionará vía satélite y en donde la única información confidencial serán los registros de venta y compra de ganado. Además, contará con un equipo de 400 personas, entre funcionarios, especialistas y técnicos.
El sistema de trazabilidad bovina utiliza un equipo computarizado, conocido como lector RFID PT 35/1, valorado en mil dólares. El mismo incluye un bastón electrónico que sirve para obtener la información de los aretes.
Entre los países que han implementado el sistema de tranzabilidad bovina están: Chile, Paraguay, Colombia además de Canadá, porque al igual que Panamá buscan mejorar la calidad de sus exportaciones hacia Europa y Estados Unidos.
La trazabilidad ha adquirido importancia luego de que en 1986, apareciera en Inglaterra la Encefalopatía Espongiforme Bovina o "Enfermedad de las Vacas Locas".
En Panamá la trazabilidad ya está siendo ejecutada por grandes productores, siendo la finca María Isabel, propiedad de la familia Duque Altamirano, ubicada en el distrito de Chepo, provincia de Panamá, la primera en implementarla.