Los empresarios Carlos Sucre, presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE), y Roxana Castrellón del Consejo Nacional de Mujeres Empresarias, reconocieron ayer que en la empresa privada también hay corrupción. Las declaraciones de los líderes empresariales se dieron en respuesta a las aseveraciones en este sentido que hizo la presidenta Mireya Moscoso, al defenderse de acusaciones sobre corrupción en el gobierno.
Según Sucre, la corrupción en los negocios privados es una excepción, mientras que en las transacciones públicas la percepción sobre este flagelo es mayor. "Allí es donde está la raíz del problema, allí pueden intervenir no solamente empresarios, sino también funcionarios", sostuvo.
No obstante, dijo que la corrupción es un mal endémico que toda sociedad con valores morales tiene la obligación de combatir. Mientras que para Roxana Castrellón la transparencia en las instituciones públicas y privadas es uno de los pilares más importantes en la institucionalidad democrática.
Añadió que para lograr esta transparencia es necesario modernizar la gestión pública, rendir cuentas claras al país y desburocratizar el Estado. Por otra parte, el ministro de Trabajo y también empresario, Joaquín José Vallarino III, respaldó la aseveración de la presidenta Moscoso de que en la empresa privada también hay corrupción.
"Todos sabemos que la corrupción cuando la hay no es para un grupo, no es para los empresarios, para trabajadores, para ricos o para pobres, a todos los afecta", indicó. Precisó que en Panamá se ha "cantaleteado" mucho lo de la corrupción, ante lo cual el gobierno ha pedido que se hagan denuncias formales, que nunca han llegado.
"Quiénes están en la oposición están usando el tema como una bandera política, pero todo se queda en bla-bla-bla y no denuncian ni presentan pruebas sobre los actos de corrupción", enfatizó.