Los burdeles de Alemania se prepararon para recibir la gran ola de clientes que prometía traer el Mundial de fútbol. Lencería futbolista, enaguas en forma de camisetas de selección, y banderitas en las fachadas con la inscripción "El mundo entre amigas", en alusión al lema oficial del torneo, debían servir de marco para la afición ávida de algo más que fútbol.
Pero las cuentas no cerraron como estaba previsto. Pese a que millones de hinchas inundaron estadios y plazas para seguir los partidos y festejar, en las casas de citas las chicas matan el tiempo viendo los partidos por televisión, porque no tienen "nada" que hacer.