Los residentes de Arraiján tienen que ingeniárselas para evitar que la basura se acumule en sus casas ante el mal servicio de recolección que se brinda.
En las casas de varias familias, la basura seca se guarda, los pellejos de la gallina, carne o tripas de pescados se congelan, las latas se reciclan y los papeles, cartones, y hojas se les prende fuego.
Además, una gran mayoría ha tenido que optar por llevarse las bolsas de basura en los autos y las depositan en los recipientes del Municipio de Panamá.
En Arraiján está en trámite un nuevo contrato para la recolección de la basura y desde hace ya más de un año, carros particulares autorizados por las juntas comunales, cobran B/.0.25 por cada bolsa.