En estado de coma permanece Ricardo Vega, el fanático que recibió la peor parte en el accidente del miércoles en el Estadio Nacional, en donde un fuego pirotécnico explotó en las gradas de sol y dejó 10 heridos.
Vega, quien sufrió graves quemaduras en su rostro y pecho, fue operado ayer en la Caja de Seguro Social, por tercera ocasión, y los cirujanos tuvieron que practicarle una traqueotomía.
En horas de la noche, mediante un examen de CATS, se le detectó una fractura en la cerviz, la primera vértebra del cuerpo.
Liliana Barona, esposa de Vega, dijo que el cuadro es crítico. "Le hicieron un lavado de pulmones, tiene los pulmones quemados, le colocaron un tubo que lo alimenta a través del intestino y ahora tiene que luchar contra las bacterias, ya que el escudo de él es la piel y no tiene, porque mantiene quemaduras severas", explicó.
Por su parte, Josefina de Julio, madre del niño Carlos Ariel Julio, quien se mantiene en la Sala de Quemados del Hospital del Niño, indicó que el menor será sometido a una cirugía plástica en su rostro, debido a que se teme que tenga residuos de pólvora.
Dijo que ninguna autoridad ha brindado su apoyo. Mientras tanto, fuentes oficiales indicaron que el encargado de manipular los fuegos artificiales durante el juego de béisbol, no cuenta con el permiso respectivo.
Al respecto, Leopoldo Mojica, jefe del Cuerpo de Bomberos, manifestó que desconoce la versión y señaló que esta persona tiene años de estar manipulando fuegos artificiales.
Se conoció que ayer fue entregado el informe de la Oficina de Seguridad, que concluye que el hecho se dio accidentalmente, debido a la falla de una de las granadas al estallar dentro del tubo, proyectándose hacia el público.
Por su parte, un experto en explosivos indicó a El Panamá América que este accidente se pudo evitar, ya que los tubos con los cuales se dispararon los fuegos artificiales están hechos con elementos con fibra de vidrio o de PVC, los cuales son usados en múltiples ocasiones sin control.
"El mortero sólo debe lanzar al menos 3 mil tiros, para luego ser cambiado por uno nuevo", de igual forma indicó que las maderas en las cuales estaban sostenidos estos morteros no se encontraban fijos o enterrados.