Ese es el caso de Yolanda, madre de una de las niñas víctima del incendio.
Panamá América intentó conversar con ella, pero con rostro afligido nos explicó que todavía está demasiado triste para hablar.
Se dirigía al Residencial Santa Fe, a un costado de la Avenida Nacional, donde están ubicados por ahora algunos afectados.
Miriam Valencia aprovechó para expresar su incomodidad porque los cuartos de los tres pisos que ocupan son muy pequeños. Ella tiene que dormir en una sola cama con sus tres hijos.
También cocina y lava en el reducido espacio equipado con abanico y televisión.
Valencia, al igual que otras personas, desea mudarse hacia Kuna Nega.
"Estoy cansada de la violencia que se vive en Curundú. Deseo vivir en un lugar tranquilo que le brinde seguridad a mis hijos".
Algunas de las afectadas son "madres y padres" con más de un hijo y como si fuera poco, no tienen empleo.
Pero, tal parece que no todos están tan deprimidos como Yolanda o Miriam.
Encontramos a Ayleen Mosquera mientras trabajaba en su computadora portátil.
Ella, contrario a Miriam, quiere trasladarse a los apartamentos que el Ministerio de Vivienda remodelará en Curundú.
Mosquera piensa que Kuna Nega está muy lejos y que transportarse hacia ese sitio sería difícil.
Además, "las casas que se construyen en Kuna Nega no tienen servicios higiénicos".
Aunque el MIVI ha prometido la reubicación de estas familias, muchos como Litzbeth Gómez sienten incertidumbe, pues temen que el gobierno les incumpla.
Según el departamento de Relaciones Públicas del MIVI, esta institución invertirá más de un B/. 1 millón para darle solución a estas familias.
En Kuna Nega, localizada a unos kilómetros del vertedero de Cerro Patacón, el MIVI está construyendo 50 casas.
Mientras que en el corregimiento de Curundú se compraron dos edificios, donde después de una licitación, la empresa seleccionada se encargará de la remodelación para así ubicar a otras familias.
Por otro lado, e en Arraiján algunas de estas familias tienen lotes, por lo que se les ayudará a proporcionarles los materiales para que construyan sus casas.
En la actualidad, el sector S de Curundú transmite tristeza. Asemeja un vertedero y está repleto de desperdicios y escombros. También se pueden observar grandes lagunas de agua.
A algunos como Yolanda, sólo verlo la sume en una profunda depresión.
Balbina Herrera, ministra de Vivienda, dijo que las casas serán edificadas sobre lotes de 350 metros cuadrados y les serán entregadas a los beneficiarios en un periodo de 3 a 4 meses, partiendo de la fecha de inicio de la construcción.
Treinta familias tendrán sus casas en Kuna Nega; otras 50 serán reubicadas en dos inmuebles ubicados en Curundú; 20 irán a Arraiján; seis tenían lotes propios, pero no los recursos para construir las viviendas.
Otras 47 familias más tendrán que esperar la segunda etapa de la construcción de viviendas en el sector de Kuna Nega