Nación

En espera de una decisión justa


Al ocurrir el accidente el 12 de noviembre de 2001, los compañeros de Roger Acosta trataron de ayudarlo, al ver que no reaccionaba solicitaron que lo trasladaran al Hospital Regional de David, sin embargo, era una orden que tenía que aprobar la empresa SKANKA, antes de sacarlo del lugar.
A juicio de Roger, la pérdida de su mano derecha se la debe a la demora que tuvo la empresa, pues no fue hasta tres horas después del accidente que llegó al cuarto de urgencias en estado de suma gravedad.
Lo lastimoso del caso es que Roger aún no ha recibido el dinero que le corresponde como compensación por el accidente ocurrido dentro de la empresa.
"Los abogados de la empresa me ofrecieron B/.70 mil, pero no acepté porque a mis brazos y mis piernas no se le puede calcular un valor económico. Ahora no puedo valerme por mis propios medios para buscar trabajo", dijo.
Con una voz entrecortada y los ojos llorosos afirmó que se siente mal, a pesar que la familia le ha brindado mucho apoyo.
Sabe que el daño moral nunca lo podrá superar, cuando la gente lo mira es como si lo estuvieran matando, no soporta verse así, admite sin resignación.
Cuando estuvo en la ciudad capital en estado critico le pidió al médico de cabecera que lo dejara morir, pues preveía lo que ahora está ocurriendo: le es difícil vivir sin sus brazos.
Como consecuencia de la périda, ahora su hermana tiene que bañarlo, atenderlo y hasta ayudarle en sus necesidades fisiológicas. "Cuando hablo con las personas me dan ganas de llorar, aún no he podido superar el accidente", reiteró.
Su vida ha cambiado. Recuerda que antes de trabajar en SKANSKA se dedicaba a criar cerdos junto a su abuelo y ahora ha tenido que pedir prestado para cubrir muchas de sus necesidades. Sus gastos se han incrementado, pues, por ejemplo, para ver a su familia que vive en Gualaca tiene que trasladarse en taxi.
Para su hermana Melania Acosta, Roger era una persona normal, muy activa, pero el accidente cambió su vida.
"Cuando nos dimos cuenta del accidente fue algo desesperante, lo cuidamos muchos días en el hospital, no estamos acostumbrados a verlo como está, no se defiende por sus propios medios, hay que hacerle todo. Ha sido algo muy difícil para la familia", expresó.
Indicó que su hermano se deprime porque estaba acostumbrado a comer con sus manos, a hacer deporte. Por ello considera que esta es es una de las pruebas más difícil que hemos tenido que vivir, por lo tanto, le pide a la justicia "que sea justa y a la empresa que cumpla con su responsabilidad", de manera que le indemnicen con lo que verdaderamente se merece.
El doctor Roger Manuel Montero, especialista en cirugía plástica reconstructiva, atendió a Roger, quien presentaba graves quemaduras en su cuerpo.
Aseguró que el caso era muy grave, puesto que la descarga eléctrica de alta tensión le carbonizó las dos manos y parte de sus brazos. Además, indicó que una descarga de esa magnitud lesiona órganos internos importantes como el corazón, músculos, hígados y trae consigo ciertas complicaciones cardíacas o renales en las primeras 48 horas.
Sostuvo que es muy difícil salvar a una persona en la condición en que Roger llegó al nosocomio, no obstante, se instauró un cuidado intensivo dentro del hospital regional, en el que participó el personal capacitado, para lograr salvarlo.
Indicó que éste ha sido uno de los casos más graves que ha atendido y que gracias a Dios se pudo salvar su vida, pero era inevitable la pérdida de sus miembros, pues los músculos estaban completamente carbonizados.
Informó que la empresa SKANSKA canceló los gastos médicos para salvarle la vida al paciente, incluyendo su traslado a la ciudad capital. Sin embargo, las secuelas en el cerebro producto de la descarga eléctrica no se ven el primer año, sino a partir del tercero, cuando el déficit neurológico y en la memoria empiezan a manifestarse.
Pero el estado emocional es la parte más critica, que muchas personas nunca logran superar. Algunos tienden al suicidio, otros a cuadros depresivos muy agudos y tienen que estar bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico.
La situación de su nueva vida es muy difícil, aseveró el doctor.
Ante el problema que presentó Roger y la falta de recursos económicos que le rodea, el médico especialista decidió asumir la responsabilidad legal de llevarle el caso como abogado litigante a solicitud de los familiares, porque fue una de las personas que vivió por tres meses continuos el caso.
Indicó que como representante de Acosta presentó las debidas reclamaciones a SKANSKA, ya que consideraba que no iba hacer necesario, porque la empresa informó a Riesgo Profesional los detalles del accidente.
Sin embargo, la empresa no quiso negociar para resarcir económicamente los daños que sufrió Roger y garantizarle una estabilidad económica, por lo que se entabló la correspondiente demanda, ya que lo ofrecido por la empresa eran cantidades ínfimas que no alcanzarían ni siquiera para que él viviera un año.
La demanda fue interpuesta por B/.3 millones. Ahora la empresa quiere demostrar que Roger es responsable del hecho, lo que es totalmente ilógico, expresó el galeno.
"Lo que se busca es mitigar el gran dolor que lleva por dentro, junto a su familia, que miran todos los días las secuelas de este accidente", detalló el doctor Roger Manuel Moreno.
El monto establecido busca resarcir el daño moral y mitigar en parte sus necesidades, precisó el defensor de Roger. Sin embargo, fue claro al señalar que la transnacional, a través de sus abogados, quiere hacer ver que Roger es el responsable, a pesar que la orden provino del capataz y el accidente ocurrió dentro de la empresa.
Están a la espera del fallo del Juzgado de Circuito Civil para que se defina si Roger necesita o no que se le otorgue una indemnización, ya que como doctor, como abogado y como ser humano considera que la cantidad solicitada es justa, a pesar que los daños son superiores a lo establecido.
Por su parte, Rols Masis, gerente de SKANSKA, lamentó el accidente que le ocurrió a Acosta y aseguró que ellos han tenido una comunicación continua con el afectado. Pero, considera que la demanda presentada está fuera de lo normal y por lo tanto las investigaciones corresponden a la compañía de seguros, para determinar la culpabilidad en el caso.
Dijo que en varios ocasiones trataron de llegar a un acuerdo con Acosta, pero el proceso legal impide la situación. Se ha conversado de varios tipos de indemnizaciones, pero no ha sido factible llegar a un acuerdo.
"Yo siento que el señor Acosta ha estado dispuesto a llegar a un acuerdo, pero lamentablemente hay otras personas que tienen influencias y no ha sido posible. Ahora están esperando lo que diga el juez en cuanto a de quién es la culpabilidad", dijo Masis.
A ser cuestionado sobre la posibilidad de que la justicia falle a favor de Acosta, señaló que el monto exigido es demasiado alto, que está dispuesto a pagar una cantidad inferior, pero tiene que esperar el fallo, porque en cada accidente hay parte y parte.
Admitió que es un trámite legal se seguirá y la empresa tiene que responder antes de retirarse, porque hay obligaciones contractuales que cumplir. Informó que la empresa permanecerá como unos tres años más en el país.
Sin embargo, Roger Acosta sin manos y sin un pies espera desesperado en su humilde hogar la decisión del Juzgado Civil, ya que considera que él no fue culpable porque nadie quiere morir electrocutado y mucho menos perder miembros importantes de su cuerpo. A pesar que la vida ha sido dura con él, quiere seguir viviendo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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