Para contrarrestar el problema de la generación de violencia en el país se hace necesario que se promuevan acciones concretas como la cultura de paz, el respeto, la tolerancia, la solidaridad y el rechazo a la discriminación, así lo aseguró la directora ejecutiva de la Comisión de Justicia y Paz, Maribel Jaén.
Señala que la reconciliación es fundamental y que la familia, la Iglesia, la escuela y el Gobierno son los principales responsables de la violencia, porque no están dando el mejor modelo de respeto.
José Javier Rivera, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), sugiere que la violencia sea atendida en cuatro frentes: capacitación; mejoras en las condiciones de salud; deporte, los valores y la honestidad; y alejar de las calles a los jóvenes que no se puedan rehabilitar.
Hasta septiembre del año pasado según la PTJ se registraron 841 lesiones personales, 1, 224 actos de violencia doméstica, 259 homicidios.
La falta de tolerancia ha llevado a muchos ciudadanos a desarrollar una conducta violenta, que termina en riñas, encarcelamiento y muertes.
El director de la Policía Nacional, Rolando Mirones considera que en Panamá se viven situaciones de violencia, inclusive entre personas que se conocen y que son familia.
"Se ha olvidado el diálogo y la gente sencillamente cuando tiene una diferencia concurre a los puños y a las armas", añadió.
A juicio del director policial se están cometiendo actos entre panameños que no deben ser.
En este tipo de casos también influyen las drogas y el alcohol, elementos que alteran a las personas, y se producen muertes que no tienen ninguna causa, explica.
Mirones reconoce que no solo se daña de por vida a la víctima, sino que el agresor destruye su vida y la de su familia, y si hay una muerte de por medio también viene el encarcelamiento.
Entre los generadores de violencia social, menciona el desequilibrio injusto de las riquezas del país, el desempleo, la discriminación de todo tipo, las leyes inmorales, la corrupción política, la violencia doméstica, la represión como solución, la pérdida del valor de la religión, así como la fe en las instituciones del Estado.
Pero además cita el déficit de educación académica y de valores, que es un fuerte generador de violencia individual, ya que hay ineficiencia en la solución de conflictos.
Llega el momento que la persona pierde el valor de la vida, la solidaridad y la cohesión social, percibe que la ley no es justa y trata de resolver los conflictos por cuenta propia.
Además cree que con el "juega vivo" y "el fin justifica los medios" se logran mejores y eficientes resultados.