Los comentarios del director de Farmacias y Drogas del MINSA, Pablo Solís, son respaldadas por Inocencio Galindo, presidente de la Asociación de Representantes y Distribuidores de Medicamentos (AREDIS).
El también desconoce la existencia de un notable mercado negro de medicamentos en Panamá.
Asegura que el departamento encabezado por Solís es muy estricto en cuanto a las medidas de farmacovigilancia y explicó que incluso, en esta labor participan los visitadores médicos de laboratorios farmacéuticos y hasta los propios médicos, quienes también son muy celosos de su reputación.
La adulteración o falsificación de un medicamento representa un delito grave, según Galindo, no sólo en lo que respecta a la propiedad intelectual, sino porque coloca al paciente en posibilidad de fallas terapéuticas muy críticas.
También comparte la opinión de que en Panamá se tiende a la introducción de algunos medicamentos sin el respectivo registro sanitario, pero explicó que este último es actualmente un requisito en la mayoría, por no decir todos los países.
No obstante, lo que sí sugiere es que las autoridades de Salud agilicen el trámite de otorgamiento de éstos, sin que ello signifique un deterioro de la calidad del producto.
Entre tanto, para la presidenta del Colegio Nacional de Farmacéuticos, Thelma de Córdoba, bajo ningún concepto se debe permitir que el mercado negro de medicamentos se desarrolle en el país, debido a que representa un crimen al darles falsas esperanzas con medicamentos adulterados o con inadecuadas condiciones sanitarias, sobre todo en el caso de los pacientes que toman antirretrovirales, quienes tienen tan comprometido su sistema inmunológico.
"Si los medicamentos que conocemos son autenticados y vigilado clínicamente no tiene todas las garantías, cómo será con aquellos que están adulterados", cuestionó, dando gracias a Dios de que en Panamá todavía no se comercialice de esa forma con la salud humana.
Pero, aunque aún no hay un mercado negro de medicamentos instaurado en el país, la falta de estos productos y su elevado costo pudieran ser los detonantes para el desarrollo de este ilícito en Panamá.
"La falsificación y adulteración de medicamentos es parte de otro mundo", expresó Solís. Se refiere a que en Panamá no se ha reportado ningún caso de este tipo, según recuerda.
"No hemos detectado esto específicamente, pero sí los productos introducidos de forma ilegal o sin registro sanitario, que no es lo mismo".
Actualmente el control se ha extendido hasta los "courier", por los cuales pudieran ser enviados estos medicamentos pedidos por Internet.
Por ello, Solís exhortó a la población a que no haga este tipo de compras porque nada le garantiza su calidad.
"Este método no se puede prohibir, pero se puede educar a las personas", dijo.
Sucede que la mercancía podría no llegar o hasta ser falsificada.
Solís no puede decir que no hay un mercado negro de medicamentos en Panamá; supone que sí, sobre todo porque se tiene a un familiar que requiere de una medicina y ésta puede ser comprada a más bajo precio en otro país, pues la compran y la traen a menor costo.
En definitiva, Solís admite que esta es una forma de tráfico.