El ex presidente de la República, Guillermo Endara, aseguró que no se opone al progreso de los pueblos, pero que tampoco se puede poner en riesgo una tierra protegida para llevar a cabo un proyecto carretero, como el que se pretende hacer por el parque Volcán Barú.
Explicó que Dios le ha dado a la provincia de Chiriquí tierras inmensamente buenas, debido a la diversidad de climas, fauna y flora que se ubican más que todo en las tierras altas, que no se pueden perjudicar o dañar.
Indicó que allí dentro de esos sectores existen tantas cosas buenas que no vale la pena que por el interés mezquino de algunos se rompa esa preciada cadena del ambiente.
Aseguró que con esa posición no es que se quiera oponer al desarrollo y progreso de zonas como Boquete y Cerro Punta sino es que deben existir otras vías para lograr comunicar ambas regiones, sin perjudicar otras.
"Yo no se porque cariño quieren dañar las tierras de los chiricanos", señaló enfáticamente Endara, quien durante su administración de igual manera cuando se propuso la alternativa de construcción de la vía se opuso al proyecto que en aquella ocasión también pretendía atravesar el Parque Internacional Volcán Barú y Parque Internacional la Amistad.
Según los ecologistas de la provincia, el primero que quiso romper esta carretera fue Alfredo Arias en unión con Mireya Moscoso, durante el gobierno de Endara, para lo cual ya habían introducido un tractor sin embargo, no progresó debido a las medidas y oposición del mismo pueblo.
En aquella ocasión, dijeron, el presidente Endara se retractó y no permitió que su gobierno dañara la biodiversidad de la ruta, no obstante, hoy la mandataria Moscoso se encuentra de acuerdo con el proyecto que acabaría con uno de los sitios protegidos con que cuenta nuestro país.
Expresó que si el Estado permite esta solución, se minimizará el desempleo en el distrito de Barú que asciende al 44%, porque se emplearán a unos 2000 trabajadores.
Agregó que están tocando puertas para que se haga justicia toda vez que una transnacional tiene 2000 hectáreas ociosas, mientras el pueblo baruense clama urgentemente fuentes de empleos. Al concederles el Estado esta alternativa, conversarán con productores independientes de Divalá, de manera que se pueda comercializar la mayor cantidad de banano posible.