A continuación transcribimos la entrevista que el periodista José Zepeda, Director del Departamento Latinoamericano de Radio Nederland (Hilversum, Holanda), realizó en forma conjunta al Director General de la UNESCO, profesor Federico Mayor Zaragoza, y al señor Javier Pérez de Cuellar, ex - Secretario General de las Naciones Unidas. Este texto nos fue gentilmente suministrado para su publicación por el colega Zepeda a quien expresamos nuestro profundo agradecimiento por este aporte intelectual de excelente factura periodística.
José Zepeda: Señores, parece que las fuerzas internacionales están destinadas, kosovares. Y este símbolo que todos esperamos que no se parezca a Timisoara, este símbolo de la barbarie es y será exhibido como una justificación más de los bombardeos. De esta manera la guerra habría sido inevitable por la magnitud del crimen y de la limpieza étnica. Dicho de otro modo: paz sí, pero no a cualquier precio.
Federico Mayor Zaragoza: Tenemos que vivir de principios porque en el momento que se rompen los principios viene la actuación inconveniente, fuera de los marcos jurídicos, que toma la justicia por su mano aunque sea muy justificado. Si usted sabe que al lado de su casa, de su apartamento, hay un señor que está cometiendo acciones que usted cree que son delictivas, usted no entra allí y se toma la justicia por su mano, y le castiga o pega a este señor... y menos le mata.
Lo que usted hace es que denuncia y después el sistema jurídico establecido actúa. Estos son los principios con los que tenemos que vivir.
Primero, hay un principio que se llama "presunción de inocencia". Durante dos meses cada uno ha dicho lo que le parece. Tenemos que esperar a que se sepa qué es lo que ha sucedido, por qué ha sucedido, cuál ha sido la actuación, en todos estos casos, de unas fuerzas rebeldes que estaban armadas y que por tanto combatían por la fuerza y que hacían levas por la fuerza. Tenemos que saber exactamente en qué se basaban los acuerdos de Rambouillet, si es verdad que presumían que a los 3 años se celebraría una reunión en la que, de manera casi segura, saldría la independencia de Kosovo. Tenemos que saber todas estas cosas para poder juzgar.
Segundo, el principio de la actuación dentro del marco de las Naciones Unidas. Al día siguiente que se iniciaron los bombardeos lo advertí, primero ha sido una guerra no declarada, las guerras de los distintos países, de acuerdo con sus Constituciones, las declara el Jefe del Estado después de la Audiencia del Parlamento. Aquí ha habido una acción bélica que se ha adoptado y varios países han estado de hecho en guerra sin haberla declarado. Además, esta acción se ha tomado fuera del marco de las Naciones Unidas, el Tratado del Atlántico Norte de una manera clara establece que no se podrá actuar fuera de los países que componen la Alianza sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y para mí este es un principio muy fuerte, porque, si un grupo de países puede realizar esta acción por su cuenta, otros países podrán realizar lo mismo.
China podrá hacer lo mismo, la Federación Rusa podrá hacer lo mismo. Para mí este es otro gran principio que tenemos que tener todos en cuenta.
TENEMOS QUE VIVIR DE PRINCIPIOS, DE DEMOCRACIA A ESCALA INTERNACIONAL
Tenemos que vivir de principios, de democracia a escala internacional. Fíjese que incoherencia supone el que nos digan: "a escala internacional fortalezcan ustedes la democracia porque es la mejor manera de hacer frente a los problemas", pero si a escala internacional hay un solo marco que se llama hoy las Naciones Unidas y que tiene estas capacidades y las dejamos aparte, entonces nos hemos tomado la justicia por nuestra cuenta.
DESDE LUEGO QUE NO DEBE HABER IMPUNIDAD
Desde luego que no debe haber impunidad. Desde luego que el que la hace la tiene que pagar, desde luego que ha habido seguramente acciones que ahora deben ser castigadas. Pero, cómo vamos de un lado a decir que hay un Tribunal de las Naciones Unidas para juzgar si estas Naciones Unidas se han dejado al margen en el momento de decidir una acción bélica.
Javier Pérez de Cuellar: No puedo sino expresar mi conformidad con lo que acaba de decir el Director General de la UNESCO y como no quiero repetir, para no ser monótono, exactamente lo que él ha dicho, yo quisiera más bien enfocar el problema desde otro punto de vista que es el de la prevención. Es decir, cada vez se hace más evidente la indispensabilidad de la diplomacia preventiva. Esa diplomacia preventiva debería estar, por decirlo así, centrada en las Naciones Unidas. Yo le voy a dar un ejemplo que me parece que es bastante elocuente.
El año 1990 se produjo la invasión por Irak del territorio de Kuwait y yo no tenía ninguna información siendo Secretario General de las Naciones Unidas. Sabía que había unas conversaciones, unas reuniones entre los árabes, por las reclamaciones constantes de Irak contra Kuwait. Pero al mismo tiempo, sin que yo lo supiera, se había producido algo sumamente importante e inquietante que era la concentración de unos 100 mil hombres, soldados iraquíes, en la frontera con Kuwait.
Entonces, se produce la invasión y yo me pregunto: si los americanos y los rusos tienen satélites, cómo esos satélites no observaron que había una aglomeración, enteramente desproporcionada, de fuerzas en la frontera entre Irak y Kuwait, porque todos sabemos que Kuwait es un país muy pequeño, con una fuerza armada muy limitada. ¿Por qué ni los americanos ni los rusos fueron al Consejo de Seguridad a denunciar esta amenaza evidente a la paz? Por qué no vinieron al Secretario General a decirle: "mire usted, nosotros no queremos hacerlo pero le advertimos que hay una situación grave" . Yo inmediatamente , con la atribución que tiene el Secretario General, hubiera convocado a una reunión urgente del Consejo de Seguridad que probablemente hubiera podido detener la agresión e inmediatamente actuar por medios adecuados. El futuro son los niños. Ellos serán los líderes de un país.
Los niños de Irak o los niños serbios, son todos los niños. Magníficos y maravillosos. Los niños no tienen nacionalidad como no lo tienen la mayor parte de los ciudadanos, como no la tienen la mayor parte de los soldados. Un soldado, como todos los soldados, sabe que tiene 2 posibilidades, la posibilidad de morir de un tiro en la frente si avanza; pero si se quiere marchar tiene la seguridad de morir de un tiro en la nuca por traidor.
TENEMOS QUE CONOCER MUY BIEN LA PERVERSIDAD DE LA GUERRA
Tenemos que conocer muy bien la perversidad de la guerra. En el año 91 yo pensé que tendríamos que fijar qué criterios podrían, no digo ir en contra del principio de la no injerencia, pero yo dije en qué casos estaría justificado que las Naciones Unidas - no un grupo de países - enviaran fuerzas de interposición. Hicimos aquí en París una reunión con grandes juristas y llegamos a solo dos criterios muy sencillos:
Primero, cuando hay efectivamente una violación flagrante y masiva de los Derechos Humanos, como en Camboya, o el caso de Ruanda, se tendría que haber mandado fuerzas de interposición. No se puede permitir que el señor Pol Pot y colaboradores sembraran Camboya de muertos.
Segundo criterio: la falta de gobernación. Por ejemplo, en Somalia. Hoy no nos podemos dirigir a nadie. Hay señores de la guerra , pero no hay gobierno. Quiero decirle que no es una justificación, porque si es por estos motivos, que tome acciones las Naciones Unidas. No tiene por que una alianza particular tomar la iniciativa.
Y por último, no olvidemos una cosa: la primera víctima de la guerra es la verdad.... cada uno está interesado en hacer que las imágenes favorezcan sus criterios o sus acciones de todos los lados y de todos los contendientes. En estos momentos da la impresión que no hay más que los refugiados albano-kosovares, que conste que yo les tengo toda la compasión y procuro ayudarles todo lo que se puede, pero no olvidemos que hay 23 millones, algunos de ellos desde hace muchos años dejados en el olvido, dejados en la miseria, 23 millones de refugiados que hay en el mundo.
Lo digo porque se dice: "es que solo se existe si uno aparece en la televisión". Pero tenemos que saber que hoy el problema va mucho más allá de los refugiados albano-kosovares y que lo que tiene que hacer hoy la Humanidad es replantearse el tema de la guerra y sus consecuencias. Pensar en todos estos refugiados, hombres, mujeres y niños que llevan viviendo en condiciones inhumanas desde hace meses y meses.
José Zepeda: Señor Javier Pérez de Cuellar, yo quisiera retomar las palabras del Director General de la UNESCO cuando habla de ética. Y es que efectivamente creo que los occidentales se creen superiores por dos razones: primero, desde un punto de vista técnico y tecnológico; y segundo, desde el punto de vista ético.
Estabamos acostumbrados a escuchar que la política internacional estaba basada en el principio de que "el fin nunca justifica los medios". El hecho concreto ahora es que se ha invertido este proceso y la guerra de Kosovo demuestra que los medios justifican el fin. ¿Significa que estamos entrando en otra era, basada en el poder unilateral del hermano americano?.
Javier Pérez de Cuellar: Yo no llegaría al extremo de hablar de que hay una hegemonía irresistible de los Estados Unidos. Yo no creo que los Estados Unidos tengan, no obstante el respeto que le debemos tener a un país amigo, pero no creo que los Estados Unidos estén en condiciones de imponer una hegemonía. Es un país sin historia, es un país con una experiencia en el orden político que no llega ni a los 200 años. Más bien, una hegemonía podría imaginarse si toda Europa estuviera unida, con todo su bagaje de historia y de experiencia. De manera que yo no creo que eso vaya a ocurrir y en todo caso no lo deseo. Creo que soy lo bastante mayor como para no tener el riesgo de verlo en lo futuro.
HAY QUE TRABAJAR POR UNA PAZ QUE TENGA COMO SIMBOLO LA TOLERANCIA
Creo que la única manera de salir adelante es pensar en algo que a mi siempre me ha preocupado; creo que ya es un principio universalmente conocido, desgraciadamente no admitido, que "no hay guerra justa". A mi lo que me preocupa es que tampoco hay "paz justa". Ese es el drama tremendo que vamos a ver. En el caso de Kosovo tengo tantas dudas que se alcance una solución pacífica que sea justa porque no hay solución injusta que sea durable. Lo que le da durabilidad a una solución de paz es la justicia y aquí, en este caso, ya lo ha dicho el Director General, - me gusta decirle Director General porque como es mi amigo, me gusta llamarlo por el título - y es que aquí las víctimas son muchas. En primer lugar las víctimas serbias son víctimas inocentes y en el lado del Kosovo también hay víctimas inocentes. Entonces hay que trabajar por una paz que tenga como símbolo la tolerancia. La tolerancia en su buen sentido, la tolerancia no en el sentido de soportar todo mal, sino en el sentido de tolerarse los unos a los otros; en el sentido de la comprensión, en el sentido del esfuerzo por comprender al otro. Yo creo que es uno de los grandes logros a los que quiere llegar la UNESCO a través de la filosofía del Director General.
Yo me temo que en este problema del Kosovo no se llegue a esa paz justa a la que todos aspiramos. Además todavía hay demasiado antiguo odio que no se cómo se va a poder resolver y no creo que una presencia dilatada de las fuerzas europeas contribuya a serenar los espíritus, sino inclusive hasta puede exacerbarlos. Creo que allí hay una complejidad en la solución de este problema que, verdaderamente, obliga a una reflexión muy grande sobre cuál es la fórmula que hay que encontrar para que sea una solución durable, porque los Balcanes son demasiado importantes. Necesitamos en los Balcanes una solución que no solamente sea pacífica en el sentido que no haya guerra, sino una solución política en el sentido que sea preventiva y que impida la repetición de los males de los que hemos sido testigos.
Federico Mayor Zaragoza: Yo encuentro que don Javier ha dicho algo que es muy importante, que es la palabra "justicia". Fíjese que la constitución de la UNESCO, que nos encarga construir la paz en la mente de los hombres, es la primera que cuando habla de los principios democráticos que, por cierto, es el único texto de todo el sistema de las Naciones Unidas que (cuando) habla de "democracia", de "principios democráticos", habla de la justicia. ¿Por qué? Porque si no hay justicia, la paz es una paz efímera.
LA DEMOCRACIA ES LA VOZ DE LA GENTE, LA VOZ DEL PUEBLO, ESTO ES LA DEMOCRACIA
Es una paz que se puede sólo mantener por la fuerza. No queremos la paz que procede de la seguridad...queremos la seguridad que procede de la paz. Porque entonces, esta seguridad se produce en un contexto de justicia, se produce en un contexto de legalidad justa. Y aquí también me gusta, porque usted finalmente representa a los medios de comunicación, Radio Nederland es un medio de comunicación. Pues bien, es la voz, fíjese, la democracia es la voz de la gente, la voz del pueblo, esto es la democracia. De qué manera podemos hacer que la ley sea ley justa. Cuando te hablan del "imperio de la ley", siempre digo: ¿es que no había en la Alemania de Weimar el imperio de la ley? ¿Es que no había imperio de la ley en la Rusia soviética? Lo que importa no es la ley, es la justicia. Y la legalidad deviene en la justicia por la libertad de expresión, por la voz del pueblo.
Por tanto creo que es muy importante que favorezcamos el desarrollo, favorezcamos el que toda la gente viva en condiciones justas, en condiciones humanas en que hay una distribución mejor de los bienes de la tierra.
ºNo puede ser: cada día el número de pobres es mayor y cada día el número de ricos es menor. El 18 por ciento de los habitantes de la tierra disfrutan del 80 por ciento de las riquezas de la tierra, no puede ser, tenemos que distribuir mejor, tenemos que compartir mejor!
Con estas asimetrías enormes, con esta pobreza radical, con esta miseria...ºasí no se puede! ¿Cuáles son los frutos? Pues, son la migración. Va a haber unas migraciones que, o bien se toman unas medidas fuertes desde este ahora, en este fin de siglo, que creo es lo menos que podrían hacer los países, hacer un balance.
Que se pregunten: ¿bueno, cómo vamos? Y se darán cuenta de que vamos mal, de que las tendencias son malas y que las corrijan.
En este fin de siglo están decreciendo en todos los países de la OECD los fondos para cooperación internacional. Si es que, en lugar del famoso 0,7 por ciento que es muy razonable, en lugar de eso estamos ya en el 0,2. Y el país más importante de la tierra, en el 0,09. ºNo puede ser! ºEs que estamos equivocados! Y si no hay justicia, llegará la guerra en cuanto desaparezca la opresión y desaparezca la fuerza.
Acabamos de celebrar el cincuentenario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo primero: "todos los seres nacen libres e iguales", pues hombre, vamos a respetarlo, esto es la tolerancia. Al otro tenerlo como una persona a la que hay que escuchar, a la que debemos tratar de comprender y desde luego vivir con él. Yo estoy cada vez más en contra de los extremismos nacionalistas.
UNA CULTURA QUE QUIERE SER FUERTE, DEBE TENER LA APERTURA, LA INTERACCION; NO EL REPLIEGUE
Soy un catalán, ejerciente además. Pero, es intolerable el que progresivamente digamos: "cultura distinta, país distinto". Primero, esta es una visión reduccionista de un país. Yo no quisiera estar en una Cataluña en donde sólo hubiera una cultura, me gustan "las culturas" de Cataluña. Me gusta su cosmovisión, la manera que tiene de ver el mundo. El catalán, me gusta su lengua pero para mi hoy ya no es un territorio, es un espacio del espíritu, la catalanidad está muy por encima de un lugar muy bello, por ciento, de la tierra. Entonces, yo encuentro que todo esto tendría que ser motivo de este balance de fin de siglo y de milenio. Porque si los de Albania no quieren hablar el serbio y los serbios no quieren hablar.....no puede ser.
Aquí tenemos que hablar todos, tenemos que procurar hablarnos, tenemos que procurar vernos, encontrarnos: "Ay de aquellas culturas que se rodeen de fortalezas, que se rodeen de telones de acero. Perecerán en la endogamia, en la precariedad y en el declive, no le quepa la menor duda. Una cultura que quiere ser fuerte, debe tener la apertura, la interacción; no el repliegue. Esa será la cultura que triunfará.
José Zepeda: Señor Pérez de Cuellar, Naciones Unidas y fundamentalmente su Consejo de Seguridad, fueron creados, se suponía, como mecanismos colectivos internacionales de control externos. Quienes hicieron estos bombardeos se saltaron estas instancias "a la torera". Ahora, por supuesto que, la manera de volver a una normalidad democrática a nivel internacional seria respetar los principios que todos han suscrito. Pero, cómo se hace esto, cómo se supera el bochorno, primero si no hay voluntad política, y segundo, si no hay fuerza. Cómo le hacemos a esto de respetar los principios internacionales para detener lo que ya ha significado una regresión.
Javier Pérez de Cuellar: Creo que lo que ya se está haciendo más urgente es una verdadera revisión de la Carta de las Naciones Unidas que tiene muchísimos vacíos. Es decir, tiene mucho de sueños, tiene muchos de ingenuidad...por ejemplo, el Consejo de Seguridad, las facultades del Consejo de Seguridad, surgieron a partir de un sueño. Un sueño que tuvieron estos señores anglo-sajones de que se iban todos a unir y que en el Consejo de Seguridad, estos cinco maravillosos países iban a resolver todos los problemas. ºSe equivocaron!.
A los pocos años, se acabó, vino la Guerra Fría con todas las catástrofes que nos ha traído, además estamos viviendo ahora, justamente, problemas derivados de la Guerra Fría y del no funcionamiento del Consejo de Seguridad cuando recién aparecieron las Naciones Unidas.
Pero hay que rehacer el Consejo, hay que rehacer toda la concepción de las Naciones Unidas. Vamos a entrar al año 2,000 con un documento hecho a la mitad del siglo 20, hecho por los vencedores, con un concepto demasiado, diría yo, casi militar.
Por ejemplo, para mí, lo acaba de decir Federico Mayor, acaba de traer a nuestro diálogo, a nuestra conversación, el tema del desarrollo. Yo le digo a usted con honestidad y lo digo para quienes me quieran escuchar, yo fui 10 años Secretario General de las Naciones Unidas. Yo salí de las Naciones Unidas con una profunda decepción, inclusive un cierto rencor conmigo mismo porque no conseguí lo que yo hubiera deseado tanto, un diálogo honesto entre el Norte y el Sur. Resolver de una vez por todas los problemas del subdesarrollo.
NO HABRA NUNCA PAZ SI NO HAY UN DESARROLLO IGUAL
No habrá nunca paz si no hay un desarrollo igual. Ese tiene que ser una guía permanente y la Carta de las Naciones Unidas debería ser "compulsiva", obligatoria.
Lo que es apenas "recomendado" en la Carta es "la lucha por el desarrollo". Sin embargo, debería imponerse el desarrollo, hacer de él una obligación para todos los países, sobre todo para los países ricos. Fíjese usted, dónde tenemos en Europa problemas políticos: en Yugoslavia que es un país que después de la guerra quedó casi en vías de desarrollo; en la Unión Soviética, que no obstante ser una potencia militar, era económicamente subdesarrollada; en el Asia, en el Africa, en América Latina. Ahí es donde están los problemas. Lo que le prueba a usted la vinculación trágica entre el desarrollo y la paz. Donde no hay desarrollo, hay siempre una amenaza para la paz y eso es evidente. Pongámonos juntos a trabajar de manera coordinada como resolver los problemas.
JOSE ZEPEDA: SEÑOR MAYOR ZARAGOZA. ¿MODIFICACION, CAMBIOS EN NACIONES UNIDAS?
Federico Mayor Zaragoza: Si. Yo creo que está claro: El año 1945 había un contexto y hoy hay otro. Lo primero que tenemos que reconocer es que hay distintas funciones, pero que también, sobre todo, hay distintos actores y esto tiene que reconocerse y tiene que cambiarse. Pero a mi me preocupa mucho más que no se cambien los principios porque, se lo decía antes cuando empezamos esta conversación, a mi me gusta tener ...no muchos, pero unos cuantos principios, observarlos siempre y que los observemos todos, porque esto es lo que garantiza la convivencia, el que podamos conversar, el que podamos dialogar, el que no optemos por la imposición o la fuerza.
!QUE PRECIO HEMOS PAGADO POR LA GUERRA!
Yo soy más fuerte y por tanto tú tienes que hacer lo que yo te mando. Esta actitud es lo que yo llamo la cultura de violencia, la cultura de guerra. Porque, finalmente, es que desde hace siglos "yo soy el más fuerte" y por tanto, yo mando. En lugar de decir, vamos a reunirnos, vamos a hablar y vamos a ver cómo podemos encontrar una solución. La fuerza ha sido una malísima solución. ¿Qué precio hemos pagado? Todos estos millones, millones y millones de gentes normalmente jóvenes, de soldados normalmente jóvenes que han dado su vida muchas veces sin saber por qué y para qué. ºQué precio hemos pagado por la guerra!
Estoy hablando ante una radio. Usted se imagina qué maravilla poder decir ahora lo que quiero. Nos acordamos de todos aquellos que han sido torturados, que han sido incluso asesinados, que guardaron silencio para yo hoy pueda tener la libertad de expresión. Yo encuentro que esto es muy importante. Pues bueno, esto es lo que tenemos que salvaguardar de las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas y la Carta y la Constitución de la UNESCO están escritas en un momento en que había la suficiente tensión humana - y se es humano en la medida en que somos capaces de conmovernos - en que todos aquellos hombres y mujeres dijeron: "No. Esto no puede volver a suceder nunca jamás. Estas prácticas abominables, estas prácticas de genocidio, de exterminación selectiva, nunca más pueden volver".
Fernando Pessoa en uno de sus heterónimos dice que: "la luna se refleja en el mar, en los lagos, pero también en los pequeños charcos, después de la lluvia, porque alta se sitúa". Los fundadores de las Naciones Unidas y de la UNESCO tenían que situar estos principios muy altos para que se reflejaran en todas partes, desde los países más grandes a los más pequeños, desde los mares hasta los charcos.
En cambio, la parte operativa efectivamente tiene que modificarse. Tienen que modificarse muy rápidamente las funciones y la composición del Consejo de Seguridad.
Y en el caso de la UNESCO, a mi modo de ver, tendría que pasar también, en sus partes operativas, a que fuera preceptivo, que cuando hay, por ejemplo, una organización que se ha creado mucho después, se ha creado recientemente, la organización Mundial del Comercio, que quedara claro que hay unos productos, productos culturales, para los cuales se necesita el asesoramiento de la organización mundial de la cultura, que es la UNESCO. Y cuando estamos tratando del Banco Mundial que da préstamos para materias educativas, pues también hay una organización que se llama UNESCO y que es una organización de las naciones para la educación. Pues que nos tengan en cuenta. Todos estos aspectos operativos, no cabe duda que tienen que solucionarse, porque si no estamos todo el día teniendo que intervenir.
Javier Pérez de Cuellar: Esta exposición de Don Federico me lleva a volver a lo que decíamos antes de que inclusive comenzáramos esta conversación tan interesante y grata. La necesidad de educar a los gobiernos, educar a los líderes.
Porque, qué hacemos con todos estos principios. Hay principios muy bellos en la carta de las Naciones Unidas como los hay en la UNESCO. Usted hablaba de voluntad política, la voluntad política es lo que falta siempre, yo inclusive emplearía una palabra antipática y es que habría que moralizar a los gobiernos, habría que establecer una suerte de código ético a nivel mundial para los gobernados y gobernantes de manera que fueran los más obsecuentes servidores de esos principios que ellos mismos han redactado y que al día siguiente los han olvidado.
Lo sabemos perfectamente, todos los redactores de la carta de las Naciones Unidas, los redactores de la carta de la UNESCO, eran, si quiere usted, poetas pero acabaron el poema y bueno lo pusieron de lado. En muchos casos, no hicieron otra cosa que violar los principios que habían establecido.
LA SOLIDARIDAD SURGE DE LA COMPRENSION
Yo tengo una obsesión por la educación, me encanta la idea de enseñar, de trasmitir no solo el conocimiento, sino transmitir los sentimientos también. Los conocimientos se transmiten fácil, pero transmitir los sentimientos que deben ir detrás de esos conocimientos eso algo que debe ser la hermosa tarea del maestro. ¿Qué cosa es la solidaridad?, del sentido de la convivencia, surge de la tolerancia.
Federico Mayor Zaragoza: Yo encuentro que hay dos soluciones: una, por la que me inclino, que es el clamor popular y para que haya clamor popular, tiene que haber educación. Educación es que cada persona tenga la soberanía sobre sí misma, que cada persona decida por sí misma, haga su propio diseño de futuro, sea capaz de decir si o no. Esta soberanía es la educación y esto es cierto, es la victoria. Y por eso son tan importantes hoy los medios de comunicación, porque son los medios de comunicación los que pueden producir el clamor popular de la gente que participa, de la gente que habla.
TENEMOS QUE ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DE SER LA VOZ DE LOS SIN VOZ
Es que estamos llegando a una especie de delito de silencio, hay muchas comunidades científicas e intelectuales que no hablan, no elevan la voz, no dicen lo que tienen que decir y no hay que olvidar que hasta que todos sean educados y todos puedan tener su propia voz, algunos de nosotros tenemos que asumir la responsabilidad de ser la voz de los sin voz, de la misma manera que el Parlamento es la voz de todos los ciudadanos , nosotros, aquellos que tenemos la suerte de estar en una posición de poder acercarnos a los micrófonos , tenemos que decir las cosas en nombre de todos aquellos que no las pueden decir a veces porque están ocupados en sobrevivir y no tienen la posibilidad de dedicarse a decir: "bueno, me gustaría que mi manera de pensar, que mi manera de ver las cosas pudiera también conocerse".
Tenemos hoy la posibilidad de influir sobre las decisiones al máximo nivel. Lo que usted llamaba voluntad de decisión política, a través, primero, del clamor popular, yo creo que es la más bella porque es la que dice el pueblo. De la misma manera que Descartes nos dijo: "Pienso, luego existo"; los africanos nos han recordado el : "siento, luego existo". El sentir es fundamental. Pero hay que añadir: "participo, luego existo" , porque es que si no participo no soy ciudadano; me cuentan, pero yo no cuento.
Un mecanismo es el clamor popular, el otro es actuar de acuerdo con nuestra consciencia y no ceder nunca a las presiones, para esto a veces es necesario saber utilizar con gran fuerza y perseverancia los principios a los que antes hacía referencia. Por ejemplo, la Constitución de la UNESCO, yo encuentro y lo digo con toda sinceridad, yo encuentro que si el Director General conoce bien la Constitución es capaz de poner en practica lo que la Constitución dice, porque los Estados no pueden hacer otra cosa que aceptar lo que dice la Constitución que han suscrito, puesto que forman parte de la Organización. Utilizar estos principios, utilizar la Declaración Universal de los Derechos Humanos porque mientras nos movamos en el campo ético será muy dificíl que no acepten las medidas que tomamos. Por tanto, a mi modo de ver, hoy tenemos estas dos posibilidades: el tomar las decisiones en función ética y no aceptar interferencias ni influencias ni presiones de nadie vengan de donde vengan. De otro lado, a través sobre todo de la educación, a través de los medios de comunicación
UN CLAMOR POPULAR, YA NO QUEREMOS MAS GUERRAS
Un clamor popular, que la gente diga BASTA. Esto es lo que estoy procurando con la Cultura de Paz. Estoy procurando que los jóvenes, que las madres del mundo, que todo el mundo diga: "señores, ya no queremos más guerras". Ya hemos visto lo que pasa con la violencia. Al final, siempre la pagan los mismos. Al final, siempre van a la guerra los que menos se habían beneficiado de la paz; y ahora hay que decir: "BASTA". Queremos que se busquen otras fórmulas y en una democracia la voz del pueblo es la que tiene finalmente que prevalecer.