Nación

Enseñanza de la historia en los programas de Ciencias Sociales


Este artículo tiene como propósito delinear el accidentado camino recorrido por las materias sociales, entendiendo por ellas las disciplinas de Geografía, Historia y Educación Cívica, y cómo éstas han aparecido en los distintos planes de estudios de la educación panameña.
Así tenemos que unas veces aparecen como disciplinas autónomas y otras veces fusionadas en las llamadas “Ciencias Sociales” o en “Estudios Sociales”. No obstante, esta situación no ha pasado inadvertida y ha encontrado fuertes críticas, en diferentes coyunturas históricas, de parte de los especialistas que consideran como un retroceso el integrar estas tres disciplinas en una sola, pues cada una de estas ciencias ha logrado un desarrollo espectacular con métodos y objeto de estudio propios.
Luego de una revisión minuciosa, es obvio que la enseñanza de la Historia de Panamá ocupa un lugar secundario y marginal en estos programas curriculares, por lo que se sugiere a las autoridades educativas, una reconsideración de fondo a los mismos, para que éstos cumplan con los principios curriculares -consignados en la Ley Orgánica de Educación- de integridad, secuencia, continuidad, amplitud, profundidad y pertinencia.
1. El accidentado camino de la enseñanza de las Ciencias Sociales
La enseñanza de las materias sociales, entiéndase Geografía, Historia y Educación Cívica, en nuestra educación ha tenido un camino accidentado e inestable y su característica ha sido el avance y el retroceso, en cuanto a la denominación de estos cursos. Y esto ha tenido serias repercusiones en la formación integral y ciudadana de nuestros estudiantes.
“La Historia de Panamá prácticamente desaparece ahogada por un cúmulo de conocimientos generales que están lejos de dar al estudiante una clara visión de nuestro pasado y nuestra tradición cultural. En la escuela no se llega a conocer el mundo a través de Panamá, sino a Panamá a través de la América y a la América a través del mundo. Esta concepción de nuestro pasado involucrada dentro de una historia cultural extensísima y de gran complejidad, peca por inadecuada, extemporánea e imprecisa”, advirtió en 1049 el historiador panameño Carlos Manuel Gasteazoro, luego de algunas reformas educativas realizadas a través de los años.
De allí en adelante han sido muchas y calificadas las voces, que en diversos años y en coyunturas distintas, se han pronunciado en contra de la integración -fusión- de la Geografía, la Historia y la Cívica por los llamados “estudios sociales”, “ciencias sociales” o incluso “ambiente social y natural”, pues consideran que fusionar estas tres disciplinas va en contra de viejas tradiciones académicas e institucionales del continente americano, que es difícil acoplar tres asignaturas en una sola y, sobre todo, estas fusiones terminan por ser desordenadas y confusas al igual que incompletas y superficiales.
Estos mismos especialistas apelan también a las disposiciones constitucionales y legales para justificar sus puntos de vista. Por ejemplo, citan el artículo 89 de la Constitución Política que establece: “Se reconoce que es finalidad de la educación panameña fomentar en el estudiante una conciencia nacional basada en el conocimiento de la historia y los problemas de la Patria”. Igualmente recurren al artículo 255ª de la Ley Orgánica de Educación que dice: “Los contenidos programáticos deben promover una educación patriótica que profundice la enseñanza y conocimientos sobre nuestra historia, nuestra geografía y las luchas sociales que han contribuido a la conformación de la panameñidad; deben exaltar los valores individuales y sociales, así como desarrollar en el educando conductas, habilidades y un espíritu creativo dirigido al engrandecimiento y consideración de la Patria”.
Por lo tanto, queda claro que el Estado, a través de sus máximas disposiciones educativas relativas al currículo, establece una clara distinción entre Geografía, Historia y Educación Cívica, sin hacer ninguna alusión a fusiones pedagógicas de estas ciencias como son los Estudios Sociales ayer y las Ciencias Sociales hoy en día.
2. Organización y contenidos fundamentales
En cuanto a la organización de los contenidos, los programas de Ciencias Sociales se agrupan en cuatro áreas:
Naturaleza y sociedad en el espacio Dinámica e interacción del ser humano con el medio ambiente Convivencia armónica con el medio natural y social Acontecer histórico de los pueblos
En estas cuatro áreas se incluye un conjunto de saberes que va desde contenidos geográficos al estudio de las sociedades y su organización socio-política y económica, los recursos naturales, los derechos humanos, la población mundial y su distribución, los medios de comunicación y transporte; las formas y sistemas de gobierno de los países que integran los distintos continentes, incluyendo un recuento histórico de los mismos.
En fin, se presenta un programa curricular cargado de contenidos y muy difícil de asimilar por los estudiantes pues se observa una mezcla confusa y desordenada de temas y materias propios de asignaturas autónomas. En verdad no le vemos sentido a esta clasificación por áreas y sería interesante que las autoridades educativas explicaran los criterios utilizados para proponerlos. Preferimos trabajar mejor por módulos temáticos o por unidades didácticas.
Sin entrar en un análisis exhaustivo del contenido de estos nuevos programas, observamos que los mismos no cumplen con lo que señala el Artículo 238 de la Ley 47 de 1946 Orgánica de Educación, modificada por la Ley 34 de 1995 que dice textualmente:
“La organización del currículo debe tener criterios de flexibilidad, para que permitan adaptarse a la dinámica de los cambios humanísticos, científicos y tecnológicos que se dan en la sociedad en general. La planificación de los planes y programas de estudios deberán incluir los principios de continuidad, secuencia, integración y pertinencia en el orden del conocimiento lógico, psicológico y sistemático. Además, amplitud y profundidad en sus contenidos”.
Tal como se presentan los nuevos programas de la asignatura Ciencias Sociales, el docente desarrollaría apenas un área en cada bimestre (pues son cuatro áreas y cuatro bimestres). Los programas de VII, VIII y IX grado de la Educación Básica General (EBG) comprenden 19 temas divididos en cuatro áreas a razón de cinco temas en el área A, cuatro en el área B, cuatro en el área C y seis en el área D. Este último corresponde a los contenidos de carácter histórico propiamente dichos.
Por su ubicación área D correspondería al último bimestre, o sea, a los meses de octubre, noviembre y diciembre cuando todos sabemos la cantidad de feriados y días libres que existen en el calendario escolar, lo cual hace aun más difícil cumplir a cabalidad con el extenso programa.
Veamos como se presentan los contenidos de Historia de Panamá en estos programas. En el área D, Acontecer histórico de los pueblos, del sexto grado de la Enseñanza Básica General, se estudian cinco temas de los cuales cuatro tienen que ver con los pueblos y culturas aborígenes de América desde la época prehispánica, pasando por los procesos de descubrimiento, conquista y colonización de América y los movimientos independentistas del continente, concluyendo con los hechos y figuras importantes de las primeras décadas de la vida republicana panameña, esto es desde la separación de Colombia en 1903 hasta la apertura del Canal en 1914.
De allí se vuelve a dar historia en el último bimestre del séptimo grado, cuando se empieza a estudiar -de manera superficial y con enfoques ya superados- algunos aspectos conceptuales de esta disciplina, para luego entrar a la descripción de las primeras civilizaciones humanas (China, India, Mesopotamia, Egipto, Fenicia, Grecia y Roma), pasa luego a la descripción de la edad media europea, la transformación de la época moderna, el mundo contemporáneo europeo y americano para concluir, en el punto 19, con los acontecimientos más sobresalientes de la historia de Panamá entre 1920 y 1960.
La Historia de Panamá se retoma de nuevo en el octavo grado, cuando luego de una veloz y superficial descripción de la historia de Asia -desde la antigüedad hasta el presente- llegamos a abordar nuestro pasado en el período comprendido de 1960 a 1980, es decir, en un año lectivo sólo se estudian dos décadas de la historia republicana panameña.
En este punto es válido preguntarnos: ¿Qué tipo de saberes están recibiendo nuestros estudiantes? ¿Se está fomentando una auténtica conciencia histórica en la juventud panameña?, y por último, ¿les ayudará este tipo de conocimiento a formarse una idea generalizada del desarrollo histórico del país y de sus luchas por afirmar la nación y el Estado panameño?
Siguiendo con el programa de Ciencias Sociales, la Historia de Panamá se vuelve a enseñar en el noveno grado, y de nuevo en el último bimestre, pero antes se estudia la historia de Africa y Oceanía para luego, en el punto 19 y último, estudiar los acontecimientos que caracterizaron los últimos años de los militares y la instalación de la democracia, entre 1982 y 1999.
Como vemos, los contenidos de la Historia de Panamá dentro de los programas de Ciencias Sociales no cumplen con lo establecido en los artículos 238 y 255ª ya citados, pues allí no se promueve una educación patriótica ni mucho menos se profundiza la enseñanza y conocimientos de nuestra historia, de nuestra geografía y de nuestras luchas sociales que han contribuido a la conformación de la panameñidad y al fortalecimiento de nuestra identidad nacional. En consecuencia, los nuevos programas de Ciencias Sociales no le dan un espacio privilegiado a la historia patria. Por el contrario, esta más bien aparece como un agregado marginal y ocupa un puesto secundario.
Si bien es cierto que estos programas no solo cubren el área de Historia de Panamá, ésta ha sido prácticamente reducida a su mínima expresión como se ha demostrado. También es cierto que se estudia la historia universal, pero tal como se presentan los contenidos dudamos mucho que los docentes puedan profundizar en el análisis de los períodos históricos que allí se mencionan.
En síntesis, los nuevos programas de Ciencias Sociales no incorporan los principios básicos de continuidad y secuencia temática como tampoco presentan una adecuada amplitud y profundidad en los temas que abordan. También es evidente que los programas en cuestión no presentan un enfoque sistemático ni integral al abordar aspectos tales como el respeto y la protección de los derechos humanos.
Por otro lado, es necesario reflexionar sobre las nuevas concepciones teóricas y metodológicas de las ciencias geográficas e históricas, sobre todo de esta última disciplina, pues el objeto de la historia ya no sólo se refiere a las individualidades, a los grandes personajes y a los acontecimientos políticos, militares y económicos o como diríamos a los hechos singulares, sino que hay que tener presente que a los historiadores de hoy también les interesa los sujetos colectivos, los pueblos, las clases, las naciones, las etnias y los conflictos sociales, así como también las revoluciones, los sectores marginados, la vida cotidiana, las ideologías, las mentalidades, el desarrollo de la ciencia, el feminismo, las manifestaciones artísticas y culturales, los procesos de integración y los movimientos migratorios, etc. En fin, los principales protagonistas de los procesos históricos son los hombres y mujeres sencillos; los que construyeron las pirámides, los palacios, las grandes represas y el Canal, los que cultivaron los campos, los que navegaron en búsqueda de nuevos mundos, los que defendieron sus tierras de grandes invasiones y los que lucharon y entregaron su vida por la libertad, el progreso y el bienestar de sus pueblos, etc.
En conclusión, se requiere un nuevo enfoque de la historia en términos generales. Una historia más humana, más social y su visión tiene que ser integral, holística. También debe incorporar nuevas concepciones para adaptarse a las actuales circunstancias del desarrollo de la humanidad.
BIBLIOGRAFIA
Un último punto que merece destacarse, se refiere a la bibliografía que acompaña los nuevos programas. Pareciera que aparte de los libros de textos citados, no existieran otros libros que se puedan recomendar. Quienes participan en la elaboración de los programas deberían revisar la bibliografía, general y especializada, existente en el mercado panameño y en nuestras principales bibliotecas, así como también deberían indagar un poco más sobre los recientes trabajos de investigación de nuestros intelectuales y académicos.
Las principales disciplinas sociales, en particular la Geografía, la Historia y la Sociología, han alcanzado un nivel importante de desarrollo en los últimos años y esa producción se encuentra plasmada en libros, revistas, boletines e informes de investigación y suplementos de periódicos.
*El autor es miembro de la Comisión para la Enseñanza de la Historia de Panamá. Universidad de Panamá


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24266
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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