La construcción de la segunda fase del Corredor Norte, a la altura de Tinajitas, a cargo de la mexicana Pycsa, continúa causando molestias y situaciones de peligro a moradores del lugar.
En un caso se advierte la cerca de la casa de la señora Nilka Saavedra, a punto de ser virtualmente enterrada por la cuneta empedrada de la vía; y en la otra, aparece la casa de la señora Marianela Jiménez, quien denunció que la empresa, después de haber mudado a todos sus vecinos, se ha negado a reubicar su vivienda, dejándola sola, expuesta a ser la próxima en ser "enterrada viva" por el equipo pesado que trabaja noche y día frente al portal de su casa. Aseguró que los ingenieros de Pycsa le están exigiendo tres metros del frente de su casa, para el ramal de acceso al cuartel de Tinajitas, lo que supone que estará expuesta a que, en cualquier momento, un vehículo sin control le caiga sobre el techo desde el nivel más alto del Corredor, sin excluir la incomodidad del ruido y contaminación que trae el intenso tránsito de la autopista.
Destacó que no es su problema si el legislador y aspirante a alcalde por el distrito capital contrabandea o no arroz, ya que debe ser el Gobierno y no él quien rinda cuentas a los miles de arroceros sobre la situación denunciada. Navarro explicó que cada vez que finaliza una feria libre de Gálvez la cuadrilla de limpieza de la Alcaldía debe acudir, porque el lugar queda convertido en un "chiquero".