Un informe de inteligencia elaborado por agentes policiales locales revela que algunos sicarios o asesinos a sueldo utilizan sitios montañosos para entrenarse en prácticas de tiro y métodos de cómo acabar con sus potenciales víctimas.
De acuerdo con el informe, los sicarios también estarían utilizando algunos polígonos de tiro privados para practicar y mantener su habilidad con las armas de fuego ante eventuales contrataciones para ajusticiamientos.
También señala que algunos ex miembros de las unidades elites de las destruidas Fuerzas de Defensa están señalados como sicarios que han cometido ajusticiamientos en el extranjero. Igualmente estos pudiesen estar entrenando y asesorando a pandilleros con potencial para esta actividad delictiva.
Según las investigaciones realizadas, el sicarismo fue importado a Panamá en 1989 desde Colombia y se tomó como modelo los trabajos ejecutados por los carteles de la droga que pasaban factura a quienes los traicionaban o para eliminar a posibles competidores.
Señala que aquí los contratos para ejecutar a alguien son realizados por subalternos de los sicarios, a quienes se les entrega una foto de la víctima y su dirección. Esta primera fase da paso a otra en donde se le da vigilancia a la víctima, se toma nota de sus costumbres, sitios de preferencia, tipo de auto que utiliza y de su centro de trabajo.
Luego que la víctima es marcada se establece un plan para realizar el trabajo, que generalmente consiste en ubicar un sitio en donde la persona es vulnerable, se pueda tener un rápido acceso a ella y de donde también se pueda salir rápidamente.
Algunos estilan secuestrar a su víctima, atarla de pies y manos, y llevarla a un lugar apartado donde le disparan en la cabeza a corta distancia. En este tipo de acción es usual la participación de más de dos personas y la razón es el “tumbe de droga” o por competencia en el mercado de los estupefacientes.
El precio por ejecutar un ajusticiamiento oscila entre los B/.5,000 a B/.10,000 cuando se trata de un sicario extranjero, pero localmente se puede estar cobrando entre B/.1,000 a B/.2,000 por asesinar a una persona.
Trascendió que una de las últimas técnicas utilizadas localmente es el denominado “Método Caleño”, que consiste en atacar a la víctima desde un vehículo en marcha con un arma de grueso calibre, usualmente una pistola 9 milímetros o una subametralladora.
A la vez el informe señala que en los últimos años este tipo de ejecuciones registra un aumento, ya que en el año 2000 se registraron ocho casos, en el 2001 se dieron 14 y este año han ocurrido 12.
Entrenan a sicarios en áreas montañosas
Los delincuentes que forman parte del crimen organizado hacen prácticas de tiro y los entrenan en las fases para llevar a cabo secuestros y eludir el cerco de las autoridades.