Nación

Epidemia de sobrepeso ataca a niños


Niño gordo = niño sano. Así lo entendían nuestros padres y los padres de ellos. Lo cierto es que la realidad de estos días es otra. El sobrepeso y la obesidad, parientes cercanos, están haciendo de las suyas.
Los resultados de un estudio efectuado por el Ministerio de Salud a los que tuvo acceso El Panamá América, son una alerta roja del peligro que ya están corriendo los más jóvenes en nuestro país.
De una muestra de 6,000 estudiantes entre 6 y 14 años de los centros educativos oficiales en todo el país, el 20% (1,200) resultó con sobrepeso y riesgo de éste.
¿Qué significa?. Esos más de 1,000 menores podrían quejarse pronto de problemas ortopédicos, cansancio, dolor en la columna y en un par de años más, de diabetes, presión alta, colesterol y ácido úrico elevado, entre otros males.
El médico pediatra Francisco Lagruta, del Hospital del Niño, fue parte del estudio y para él, la investigación es apenas una base para ahondar en otras tantas aristas que derivan del tema de la obesidad.
Se trata de un análisis que abarcó niños en áreas rurales y urbana. Curiosamente en ambos casos los resultados son los mismos: sobrepeso y riesgos de padecerlo.
¿Sectores donde predomina la pobreza y la pobreza extrema con menores en sobrepeso? Parecería insólito, sin embargo, tiene su explicación en que las dietas están orientadas a las grasas y carbohidratos. "Se toma mucha soda, jugos, burundangas y todo frito"...
Si de adultos se habla el problema es más grave. La nutricionista clínica Itzel Velásquez estima que el 55% de los adultos panameños presentan sobrepeso u obesidad. "Es una epidemia mundial", dijo en una ocasión Velásquez y en ello coincide Lagruta.
Sucede que cifras dadas a conocer en el Congreso Europeo sobre la Nutrición celebrado en Helsinski, registran a 250 millones de adultos obesos en el mundo.
Las estadísticas en Panamá, a pesar de lo preocupante del asunto, son muy vagas. Velásquez sostuvo que a "los pacientes se les declara la muerte, por ejemplo, por infarto al miocardio, sin estimar si la obesidad incidió en su deceso".
El porqué de esta cruda realidad es atribuible a los estilos de vida. "La manera folclórica" de comer, dice Velásquez, mientras que la doctora Enitza George de la Clínica Medic- Spa del Hotel Miramar, culpa a la "sociedad estresante" en la que vivimos.
Se vive demasiado acelerado el día a día, lo que se traduce en desayunos, almuerzos y cenas de cualquier tipo. "La chicha y empanada y la comida rápida no pueden faltar".
La obesidad se define en términos del índice de masa corporal o IMC, una relación entre el peso corporal y la estatura.
Una persona con IMC de 30 o más, se considera obesa y con un riesgo mucho mayor de enfermedades.
  • La estética quedó atrás; la obesidad es una enfermedad, declarada como tal por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) por sus siglas en inglés.

  • Se le conoce como el "asesino silencioso".

  • Un informe sobre obesidad presentado por la revista National Geographic, señala que Estados Unidos es un país sobrealimentado. La nota se basa en el reporte emitido a principios de este año por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.

  • Se aduce que las mujeres adultas ingieren actualmente 335 calorías diarias más que en 1971, mientras que los hombres adultos han aumentado su ingesta diaria en 168 calorías.

  • Las enfermedades relacionadas con la obesidad le cuesta a Estados Unidos más de 100 mil millones de dólares al año.

  • El informe de National Geographic señala que "la receta para la obesidad en una escala mundial parece ser: haga uso de la tecnología que reduzca el esfuerzo físico, aumente su consumo de calorías, agregue a esto la televisión y los juegos de video, mezcle con la intensa publicidad de dulces y comidas rápidas. Rinde para una epidemia".

  • En Africa se presenta una realidad contradictoria. En algunas partes la obesidad afecta más a los niños que la desnutrición.

  • En Shanghai, las actividades físicas pasaron a segundo plano. Las calles que antes solían estar llenas de peatones y ciclistas, están ahora congestionadas con automóviles.
    Si bien la ley tiene buenas intenciones, habría que establecer y definir con mayor precisión sus objetivos, porque no es lo mismo un sistema de protección que un sistema de mérito para los servidores públicos.
    Cuando se hizo el esfuerzo de la ley nos dimos cuenta que tiene un alcance muy abarcador para la realidad de nuestro país.
    El sistema, tal como está diseñado, requiere de una revisión integral para analizar varios aspectos técnicos y de cobertura.
    Además habría que establecer un mencanismo que permita que los funcionarios que ingresen al sistema revaliden su capacidad.
    También está el problema de la disparidad salarial que requiere un ordenamiento y una revisión integral de la estructura.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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