Nación

Epidemiólogo del MINSA notó medicina en común

El trabajo de los epidemiólogos panameños dio luces a las labores de investigación del CDC de Atlanta.


LA PERICIA de un equipo de epidemiólogos panameños fue la que ayudó a resolver el enigma que envolvió al Síndrome de Insuficiencia Renal Aguda.
Así lo revela un documento del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC en inglés).
Vicente Bayard y Rocío Arjona, del Ministerio de Salud (MINSA), así como Rudy Kant, de la Caja de Seguro Social (CSS) fueron los tres epidemiólogos integrantes de la Comisión Interinstitucional, creada para atender el problema de salud.
Estos desde un principio se dieron a la tarea de hacer el trabajo de campo, que consistía en visitar las viviendas de las víctimas y enfermos, en la búsqueda de una causal.
Dejando a un lado el estetoscopio, y tomando en su lugar la lupa de detective, fue uno de estos especialistas quien encontró la respuesta.
"Un epidemiólogo del Ministerio de Salud notó primeramente que el jarabe para la tos era otro factor común entre los pacientes afectados por la misteriosa enfermedad", revela el documento.
El texto advierte que "gracias a un firme trabajo detectivesco epidemiológico y evidencia obtenida en sitio, la respuesta fue encontrada".
Más adelante señala que "este incidente amplió la importancia de la cooperación internacional", destacando que el MINSA hizo lo correcto al solicitar ayuda.
Tomando como referencia que el hallazgo se adjudicó a un "epidemiólogo" del MINSA, Panamá América consultó el tema con el especialista Vicente Bayard.
"Yo no puedo hablar de eso", fue su única respuesta, sin embargo, varias personas consultadas lo señalan a él.
Según el CDC, al 20 de septiembre los médicos de la Caja habían notado un patrón repetitivo, al que le dieron seguimiento, diagnóstico y reporte dentro de la entidad.
No fue hasta el 28 de septiembre cuando la Caja le informó al MINSA sobre este patrón, por lo que empezó a coordinarse una respuesta nacional, así como a solicitarse ayuda internacional.
El 2 de octubre, cuando Jorge Motta, director del Instituto Conmemorativo Gorgas, se puso en contacto con la Oficina Coordinadora de Salud Global del CDC, en efecto, el origen del brote era desconocido.
En el momento habían muchas más preguntas que respuestas, aunque todo indicaba que no era contagioso.
El equipo del CDC, encabezado por el toxicólogo Joshua Schier, empezó tomando muestras médicas de los pacientes, al igual que una variedad de fuentes sospechosas del posible envenenamiento, para enviarlas a sus laboratorios en Atlanta.
Según el CDC, muchas de estas muestras llegaban en menos de ocho horas a su destino, gracias al avión.
La comunión de estos esfuerzos hizo que el MINSA identificara la posible causa del síndrome a 11 días de arrancar la investigación, y que a 9 días de la llegada del CDC, se declarara al dietilenglicol como culpable.
Mientras el CDC ha dicho que están preparados para mantenerse en Panamá tanto como sea necesario, la gran incógnita de los expertos es: ¿Cómo ingredientes contaminados pudieron ser incluidos en estos medicamentos de uso común?
El CDC dice que en Haití sucedió algo parecido entre noviembre de 1995 y junio de 1996. Un total de 109 niños manifestaron efectos tóxicos, incluyendo fallas renales.
De 87 niños que quedaron en Haití, 85 murieron, mientras que de 11 evacuados a EE.UU, 8 sobrevivieron.
El brote se debió a glicerina contaminada con dietilenglicol en el jarabe de acetaminofén.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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