La utilización de la cámara subacuática de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), fue de gran ayuda para proteger la vida de los trabajadores y para encontrar el daño que provocó la inundación en la 9 de Enero.
Esta cámara fue utilizada luego de que el Servicio Marítimo Nacional solicitara el apoyo a la ACP, antes de que incursionaran los buzos, para minimizar los riesgos de la inmersión como la posibilidad de quedar atrapados.
Panamá América consultó a la ACP que informó que la cámara subacuática, que fue manejada por uno de sus especialistas, tiene un precio en el mercado de B/. 5 mil. Se utiliza para inspeccionar buques, labores industriales, y, en ocasiones, para tener una idea de qué hay en la profundidad antes de que un buzo se sumerja por trabajos dentro de las esclusas.
La ACP colaboró con 20 hombres, quienes desde el pasado 7 de mayo ayudaron a encontrar la obstrucción que provocó la inundación en la barriada 9 de Enero.
Al principio, enviaron 10 personas que trabajaban en tres turnos.
Indicó que se tiene que esperar hasta mañana para tomar una decisión, pues se tiene que esperar que los técnicos digan qué fue lo que sucedió.
Manifestó que si hace 18 años ocurrió una inundación similar en este sector y desde ese tiempo no se repitió hasta ahora, significa que si se da un buen manejo o disposición de la basura, puede que no vuelva a ocurrir.
Herrera indicó que si se hace un buen trabajo y los técnicos garantizan que manejando bien la disposición de basura no vuelve a suceder, se procedería a evaluar y valorar la situación con las familias; sin embargo, dijo que no se quiere adelantar hasta que los ténicos den la última palabra.
Rudy Guzmán, quien tiene 12 años de residir en esta área, dijo que el que las aguas hayan bajado es un "gran alivio, pero a la vez genera expectativa saber qué quedó". Así se sentía ayer durante el día.
La mayoría de los damnificados coincidían en las ganas inmensas de entrar a su casa; sin embargo, no podrán hacerlo hasta que las autoridades lo ordenen.
También piden ser reubicados, eso sí, como aclaró Guzmán, a un sector no muy lejano, porque ella, por ejemplo, trabaja en Calidonia y todo su sueldo lo gastaría en pasaje.
Igual que Rudy, varias familias vivieron la pesadilla de ver cómo quedaron sus casas después de más de una semana de estar sumergida debajo de agua y lodo.
Colchones, estufas, neveras, sillones, camas. Todos los enseres estaban destrozados y afectados por el agua y el lodo que les penetró.