El sol salió ayer por primera vez después de una semana de lluvias en Bocas del Toro, permitiendo que se acelerara la entrega de la ayuda humanitaria, pero a la vez dejando ver la magnitud de la tragedia.
Varios indígenas de la etnia Naso Teribe viajaron hasta Changuinola para pedir que les envíen agua y comida, porque todas sus siembras se perdieron. Las calles de Changuinola se han convertido en un desfile de gente que camina por todos lados en búsqueda de alimentos y agua potable.
Mientras, otro sistema de baja presión se ha estacionado en el este del país, provocando constantes lluvias en la capital, en Darién y en las costas del Pacífico. Ayer, la capital quedó sumergida en una densa neblina y la temperatura registró 25 grados centígrados en algunos puntos.