Nación

Escándalo de tomógrafos desata crisis en la CSS


En los últimos ocho años, la Caja de Seguro Social ha pagado a hospitales privados alrededor de B/. 28 millones por el servicio de tomografía computarizada (CAT), con los que se hubiese equipado con tomógrafos los 10 hospitales y 18 de las 27 policlínicas que posee la CSS en todo el país.
Las serias discrepancias existentes entre las distintas comisiones encargadas de elaborar las especificaciones técnicas para el llamado a licitación, impidieron que en todo ese tiempo se pudiera escoger la mejor oferta y dotar a la institución de este equipo de alta tecnología. Mientras tanto, la CSS continuó pagando un servicio privado excesivamente costoso para sus malogradas finanzas.
Esta situación dejó un manto de dudas y en parte generó en su momento el despido del ex director general de la entidad, Juan Jované y más recientemente del ex director Nacional de Servicios y Prestaciones Médicas, Mauro Zúñiga.
Sin embargo, lejos de significar una solución para este problema que está afectando el presupuesto de la CSS y el servicio que presta a sus asegurados, estas expulsiones provocaron un escándalo con cruces de acusaciones, que incluso alcanzan a miembros de la Junta Directiva de la CSS.
Este vía crucis, que viene a agravar la crisis económica de la CSS y que ha puesto a los usuarios a subir y bajar escaleras cuando requieren de la realización de una prueba de CAT, se inicia en 1996 y desde entonces se ha convertido en una odisea que puede acabar mañana cuando se realice un nuevo acto público de licitación.
Lo que seguramente no terminará allí será la sospecha de incapacidad manifiesta en este caso de quienes administraron la Caja ni las graves acusaciones cruzadas por posibles hechos de corrupción.
Recientemente, el destituido jefe de Prestaciones Médicas, Mauro Zúñiga, afirmó que su salida de la institución se debió a que denunció una serie de irregularidades en el tema de los tomógrafos.
Durante ocho años los usuarios en los hospitales Rafael Estévez de Aguadulce, Joaquín Pablo Franco de Las Tablas, Rafael Hernández de David y el Complejo Hospitalario Metropolitano han tenido que esperar a que la Caja de Seguro Social (CSS) adquiera cuatro tomógrafos axiales computarizados multicortes.
Mientras tanto la CSS sigue pagando por un servicio que no puede prestar, porque no tiene los equipos o simplemente se han dañado por falta de mantenimiento.
En el camino se han cruzado recriminaciones tanto de los representantes de las empresas participantes, como de las dos comisiones que tenían en sus manos la elaboración de las especificaciones técnicas para la licitación, una de ellas de la Junta Directiva de la CSS y otra creada por el recién destituido director Nacional de los Servicios y Prestaciones Médicas, Mauro Zúñiga.
Para cada uno de los cuatro tomógrafos se ha asignado una partida de B/. 1.5 millón. No obstante, la institución le debe a los hospitales privados B/. 7 millones, es decir, un millón más del presupuesto para la compra del equipo.
La Caja de Seguro Social ofrecelos servicios de CAT los a través de la compra privada en hospitales como San Fernando, Paitilla y el Nacional, en el caso de la ciudad capital. En el interior del país ocurre la misma situación, clínicas privadas que sí tienen esos equipos le venden el servicio.
Aunque se puede recurrir al Hospital Santo Tomás, esto crea inconvenientes, al estar saturado por las mismas atenciones que presta. Allí hay que esperar que el equipo de tomografía esté disponible. Igual sucede con el Hospital Oncológico, por lo que finalmente se recurre a servicios privados.
Para el asegurado esto puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Al no contar la CSS con los equipos para hacer estos exámenes, el usuario debe subir y bajar escaleras esperando que el aparato burocrático de la institución le apruebe efectuarse un examen en un hospital o clínica privada, mientras tanto, el tiempo transcurre y la enfermedad le sigue malogrando su cuerpo.
A finales de 2002, gracias a una auditoría que realiza la Contraloría General de la República y que El Panamá América publica el viernes 11 de octubre de ese año, se estableció que posteriormente al daño que presentó el equipo de tomografía del Complejo Hospitalario, en noviembre de 2000 y que fue adquirido dos años antes, la CSS dejó de atender a 3 mil pacientes, con lo que se recurrió a pagar por estos exámenes en hospitales privados. En ese tiempo se hizo un desembolso de alrededor de B/. 260 mil.
Mientras que en hospitales como el Rafael Hernández de David, hasta agosto del 2002 se habían pagado alrededor de B/. 500 mil en la compra privada del servicio.
Pero la CSS ha tenido también que pagar por otros servicios privados. Por ejemplo, en 1999 deja de funcionar un moderno equipo de litotriptor del Complejo Hospitalario. Durante casi un año que estuvo sin funcionar y que se dejó de atender unos 100 pacientes por mes, la institución desembolsó a los hospitales privados la suma de B/. 500 mil.
El daño de los equipos se dio por falta de mantenimiento y porque no se hizo a tiempo la asignación presupuestaria correspondiente para esos trabajos.
Igualmente hasta el año 2002, la CSS había pagado unos B/. 400 mil por el servicio privado de angiografía: rayos X que permiten ver los órganos del cuerpo en movimiento y evaluar los vasos sanguíneos.
Vale destacar que cada CAT tiene un costo de B/. 300 y cada resonancia magnética (prueba que también se realiza en clínicas privadas) cuesta B/. 800.
Alrededor de un millón de dólares puede costar actualmente un tomógrafo, pero la CSS tiene presupuestado B/. 1.5 millón para cada uno de los cuatro equipos que piensa adquirir. En total, se está haciendo una compra de B/. 6 millones que ningún empresario puede rechazar.
Para el ex director de la CSS, Juan Jované, este es el elemento clave de toda la polémica que por ocho años se ha mantenido con la compra de esos aparatos.
Según explicó a El Panamá América, esta es la venta del año. Al comprar la CSS cuatro tomógrafos al mismo tiempo, la teoría de la lógica económica te indica que a mayor compra menor precio.
El detalle, dijo, es que se creó una bolsa muy grande que nadie quiere perder. Destacó que aunque no tiene pruebas, no le quedan dudas de que existe alguna influencia de parte de los empresarios porque no quieren perder un negocio como ese.
Según Nelson Gómez, gerente general de RESERMA, S.A., este es un negocio que no se ve todos los días. "Como empresario estoy feliz de que exista una venta en la que pueda participar", dijo. Precisamente esta fue la única empresa que presentó su documentación cuando el 29 y 30 de enero la Dirección General de la CSS hizo el segundo llamado a licitación y que se declaró desierto.
Las otras empresas presentaron propuestas por considerar que en algunas especificaciones se les descalificaba y pidieron se considerara sus observaciones.
Cabe mencionar, que cuatro empresas en Panamá son las que distribuyen los equipos de tomografía, éstas son: Promed, S.A. que le distribuye a General Electric, S.A. (de Estados Unidos), La Casa del Médico o Médica Internacional, distribuidora de SIEMENS (de Alemania), RESERMA, S.A., distribuidora de Toshiba (de Japón) y Electrónica Médica, S.A., distribuidora de Philips (de Holanda).


fecha edicion
old id
147969
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América