Ha aprendido a cultivar el don de la paciencia. Su madurez política hace que actúe luego de pensar mucho y consultar.
Lo consideran un buscador de consensos. Eso lo demostró en las campañas políticas en las que ha participado como abanderado del mayor partido político del país, el PRD. Cuando hubo fricciones, buscaba la reconciliación.
Ebrahim Asvat, uno de sus consejeros durante la reciente campaña, revela que Martín Torrijos ha demostrado que escucha a sus asesores para estar seguro que dará el paso correcto cuando hay que tomar decisiones importantes.
Los ex presidentes Guillermo Endara y Ernesto Pérez Balladares, explican a El Panamá América por qué hay que rodearse de buenos consejeros.
Guillermo Endara: "El presidente que crea que puede hacer sus labores solo, incurre en un grave error que le puede causar perjucios al país.
Por muy capacitado que esté o por muy inteligente que sea, si es una persona responsable y quiere lo mejor para su país, debe demostrar humildad y no depender de sus propias fuerzas, conocimientos, razonamientos y análisis.
La toma de decisiones políticas es una de las principales funciones de un presidente, y las decisiones administrativas son propias de los asesores".
Ernesto Pérez Balladares: "Un presidente debe rodearse de personas que tengan puntos de vista diferente a los de él.
El asesor que emita una opinión pensando que es lo que quiere oír el presidente, no está cumpliendo su labor.
Tuve buenos asesores y a menudo confrontaba sus opiniones con las de los ministros o viceministros.
Un asesor tiene un deber importante, y es expresar su opinión sobre temas que conoce en particular, aunque tampoco se debe asignar uno para cada materia. Durante mi mandato tomé algunas decisiones que no fueron las que indicaron mis asesores".
El Gabinete que realizará su primera reunión oficial esta tarde, tiene en sus filas a figuras a las que se ha denominado "Los cuatro magníficos apaga fuego".
Ellos son Reynaldo Rivera (Trabajo) , Balbina Herrera (Vivienda) , Héctor Alemán (Gobierno y Justicia) y Leonor Calderón (Familia).
Dos fueron llamados nuevamente a ocupar el mismo cargo, pero ahora en otra administración, por su capacidad de maniobra y trabajo.
Los otros (Herrera y Alemán) son figuras políticas que han ganado varias batallas en sus cargos anteriores, a los que llegaron por voluntad popular.
Rivera no tiene como único mérito ser fundador del partido gobernante, sino que ha demostrado capacidad de concertación para mantener a los sindicalistas quietos y al sector empresarial libre de zozobras innecesarias.
Desde el punto medio sabe mantener la balanza en plano horizontal y el nuevo presidente apuesta a que podrá unificar a los sectores tradicionalmente intranquilos.
Aunque nació al calor de la izquierda panameña, es moderado. Su librito tiene como palabra clave: unificar. ¿A quiénes? A obreros, campesinos, empresarios e intelectuales.
Balbina Herrera, por su parte, es la integrante del nuevo Gabinete que más ha recorrido el país en los últimos años. Se le considera una mujer campechana, abierta y muy astuta, con un discurso populista.
Leonor Calderón fue la primera ministra de la Familia y regresa a encargarse del ministerio que tiene una profunda carga social.
De por sí la familia panameña es una institución en crisis que necesita una política que le devuelva la unidad y armonía perdidas.
Al salir de su cargo en 1999 no se durmió. Siguió participando en foros nacionales e internacionales sobre juventud, familia y mujer.
Más que sus vínculos como jefe de campaña de Torrijos, Héctor Alemán se desempeñó con mucha cautela como legislador. Es del grupo de los que no responden por apasionamiento, sino con argumentos.
Le ha tocado el ministerio más grande y goza del beneplácito de sectores vinculados a temas de seguridad.