Nación

Escuelas a Merced de Antisociales

En el Instituto Francisco Beckman de Las Cumbres, todas las puertas tuvieron que ser cambiadas por unas de metal, incluso con candados de alta seguridad y a pesar de eso, delincuentes siguen intentando violentarlas.


La delincuencia llegó a las escuelas. Con la noche como cómplice, puertas, techos, ventanas y verjas son violentadas sin piedad en busca de cualquier objeto de valor.
Los fines de semana son los preferidos de los antisociales, quienes se las ingenian para lograr su cometido.
Toda esta actividad delictiva se da con el silencio de la comunidad, quizás por temor a represalias por parte de los malhechores, adultos o menores, que se presume, generalmente residen cerca de los planteles afectados.
Eso ocurrió hace poco en Chilibre. Delincuentes ingresaron a la Escuela Tomás Arias, forzaron la ventana de la dirección y hurtaron el dinero de los maestros y de las comisiones que tienen que utilizar todos los días, informó la directora del plantel, Mélida Asprilla, al Panamá América.
Esta escuela primaria, fundada en 1932, alberga en la actualidad un total de 1, 022 estudiantes en los turnos diurno y vespertino.
En sus aulas recibe niños procedentes de Buenos Aires, El Ñajú y Villa Unida, entre otras comunidades de Chilibre, sin embargo, no tienen seguridad.
Asprilla narró, todavía molesta, que luego del hurto llamaron a la Policía y luego interpusieron la denuncia respectiva ante la Policía Técnica Judicial.
"Ellos vinieron a tomar las huellas de los ladrones, pero aparentemente son especialistas, porque no dejaron rastro de nada", comentó Asprilla.
Relató que dos de las cuatro cajas metálicas donde guardaban el dinero, les fueron devueltas por un señor cuyos hijos las encontraron cerca de una quebrada.
La directora aprovechó para solicitar al Ministerio de Educación que les agilice el nombramiento de un celador, de lo contrario "vamos a continuar siendo víctimas de los malhechores".
Recordó que también los maleantes acostumbran entrar a los comedores escolares para llevarse los alimentos de los niños.
"No podemos guardar los productos, sino que tenemos todos los días que pedir el arroz y demás, porque no podemos nos los roban", subrayó Asprilla, evidentemente preocupada.
En la última incursión, los antisociales se llevaron hasta el control remoto del aire acondicionado.
El Instituto Profesional y Técnico (IPT) de Chilibre ha pasado por la misma experiencia varias veces.

Otra escuela del área visitada por los malhechores fue la John F. Kennedy.
Octavio Quijada, subdirector del plantel, manifestó al Panamá América que luego de los hurtos, el Ministerio de Educación les nombró un celador.
No obstante, consideró que los padres de familia no brindan el apoyo necesario, ya que cuando se llevan las cosas de la escuela "la comunidad nunca sabe nada".
Por tal razón, Quijada opinó que las autoridades educativas deben nombrar más personal de seguridad en los planteles e integrar a la comunidad en la vigilancia de los centros escolares.
La escuela está ubicada en Agua Buena de Chilibre y fue fundada en 1975 y tiene una matrícula de 1, 600 estudiantes en dos turnos, siendo la más grande del sector.
Para el presidente de la Asociación de Padres de Familia del Colegio José Antonio Remón Cantera, Marcos Muñoz, se deben "endurecer las penas contra las personas sin escrúpulos que hurtan en las escuelas".
En sus palabras, "hasta los piedreros" se están llevando los cables eléctricos de los planteles.
Propugnó por la realización de seminarios que involucren a los padres de familia para que tomen conciencia de la necesidad de denunciar a los que hurtan bienes escolares.
Recientemente dos pabellones de la Escuela Ernesto T. Lefevre, en el corregimiento de Juan Díaz, fueron vandalizados en los precisos momentos en que se hacían mejoras al sistema eléctrico del plantel.
Los cables fueron hurtados durante un fin de semana, ocasionando pérdidas de más de B/. 5 mil al contratista.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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