Desde que el mercado eléctrico inició, producto de la privatización del I.R.H.E., se han estado dando cambios en las Reglas del Mercado que pueden perjudicar a los inversionistas existentes y alejar a cualquier inversionista futuro y, peor aún, estos cambios pueden afectar la seguridad y estabilidad del sistema llevándonos a momentos de racionamiento eléctrico.
En la actualidad, en Panamá hay aproximadamente 1,000 mega watts (MW) de capacidad instalada entre plantas hidroeléctricas y térmicas (55% hidroeléctrico y 45% térmico) y Panamá tiene una demanda diaria máxima de aproximadamente 770 MW. A simple vista pareciera que estuviéramos muy bien. Sin embargo, de los 1,000 MW instalados, sólo unos 870 MW son de potencia firme, lo que significa que sólo se pueden generar 870 MW en todo momento. Es importante mencionar que las plantas hidroeléctricas tienen una menor capacidad de generación en tiempos secos que durante la época de lluvia, en especial esto se da en las hidroeléctricas del pasado (las que no tienen embalses de agua), por esto la diferencia entre capacidad instalada y firme.
Ahora, de los 870 MW de capacidad firme que existen en el país tenemos unos 80 MW sin contratos, lo que significa que estas inversiones tienen que jugárselas en el mercado ocasional o tratar de conseguir contratos con los grandes clientes para subsistir, de lo contrario estas inversiones se pueden retirar del país dejándonos con sólo 790 MW de capacidad firme instalada. ¿Qué significa esto? Que las plantas que permanezcan en Panamá no podrán suspender su operación ni para mantenimiento, ya que de hacerlo no tendremos suficiente capacidad para enfrentar la demanda del país y nos podremos ver en situaciones de racionamiento, igual que en 1997.
Por supuesto que se habla de nuevas inversiones, como Estí, que deben resolver este problema, pero Estí no entrará en operación hasta fines del 2003 o inicios del 2004 y con todos los problemas entre ICA (quienes tenían originalmente el contrato de construcción) y AES Panamá (el dueño de Estí), no sabemos si en algún momento decidan no hacer el proyecto y entonces la crisis energética sería aún peor.
La pregunta que sale de la mente en estos momentos es: ¿qué ha pasado en el mercado que nos está llevando a esto? La respuesta es muy simple en mi opinión: el Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), que está muy preocupado con los aumentos de precios de energía y para mantenerlos al mínimo, ha ido cambiando las Reglas del Mercado en beneficio de los distribuidores y en perjuicio de los generadores sin prever los efectos a largo plazo y, no es que nos oponemos a buscar todas las alternativas para mantener los precios de energía al mínimo posible, pero no debemos perder de vista los efectos futuros de algunas de estas acciones. Para entender esta idea pasamos a citar algunos ejemplos:
Al inicio del mercado, o sea, luego de la privatización, las distribuidoras tenían que contratar 10% por encima de su demanda para tener lo que se llama reserva. En el "99, con el primer aumento de las tarifas, las distribuidoras alegaron que si se les eliminaba la contratación de estas reservas podrían disminuir el aumento, por lo cual el ERSP accedió.
Recientemente, el ERSP decidió dar inicio al mercado de los Grandes Clientes. Aquí nuevamente las distribuidoras fueron donde los señores directores del ERSP y les dijeron que si los Grandes Clientes terminaban los contratos con ellos para comprar su energía directamente a los generadores, ellos (las distribuidoras) tendrían que pasar el costo de esta capacidad contratada y no servida a los clientes regulados (los usuarios como nosotros), por lo cual solicitaban que los exoneraran de contratar la potencia para los Grandes Clientes. Nuevamente el ERSP accedió a la solicitud de los distribuidores.
Por otro lado, el Ente tiene un proyecto de Resolución limitando a cinco años el tiempo de contratos de compra de energía y potencia de las distribuidoras. Esto tiene dos significados negativos. Primero, que con contratos a cinco años no se pueden financiar proyectos hidroeléctricos, los cuales por su inversión requieren financiamientos a 10 años mínimos. De igual forma, si queremos buscar alternativas de generación térmica que no dependa del petróleo como generación por carbón o gas natural, estos proyectos tampoco se pueden financiar a 5 años. Entonces vemos, que la política que quiere establecer el Ente no busca mejorar nuestro parque de generación, ni busca mejores alternativas de generación eficiente y menos costosa para los panameños. Segundo, al proyecto hidroeléctrico Estí se le concedió un contrato de venta a 10 años, lo que significa una clara desventaja competitiva para los futuros proyectos hidroeléctricos que quieran desarrollarse y que sólo podrán tener contratos por 5 años.
Estas acciones lo que han hecho es disminuir el mercado de contratos para los generadores, pero no sólo eso, también tenemos que ver que los Grandes Clientes han quedado desprotegidos, pues si no le compran a los generadores y mantienen su relación con las empresas de distribución, éstas no están obligadas a contratar su potencia, lo que significa que en teoría en momentos de escasez podrían desconectar a los Grandes Clientes (los industriales) para cumplir con sus clientes regulares donde sí tienen la obligación de contratar su demanda.
Pero esto no acaba aquí. Actualmente, se está considerando una modificación a la forma de calcular la potencia de la hidroeléctricas, lo cual significaría que de la noche a la mañana existirían unos 30 MW de potencia adicionales en el mercado sin contrato poniendo la situación aún más grave para la subsistencia de estas instalaciones sin contrato. Y a esto tenemos que añadirle que, ahora, la Dirección General de Ingresos quiere cobrarle a las empresas eléctricas los impuestos de introducción al país de los equipos y repuestos, en contra de lo estipulado en la Ley 6 y en el Decreto 22, retroactivos inclusive al momento que se hicieron las inversiones iniciales.
Señores, cuando los inversionistas decidieron realizar sus movimientos en Panamá existían unas Reglas del Mercado bajo las cuales tomaron sus decisiones; repentinamente estas Reglas las quieren cambiar y, aún más, quieren cambiar las leyes de la República. El cobro de los impuestos no estaba estimado en los contratos de venta pactados. Cobrar estos impuestos puede significar la no rentabilidad de muchas empresas y en el caso de Estí podría significar que este proyecto no fuera viable y no se llevara a cabo.
Es nuestra opinión que el momento es oportuno para que el gobierno, por medio de la Comisión de Política Energética, tome las riendas e imponga los criterios bajo los cuales se debe operar. Ellos deben preocuparse por el desarrollo del mercado, por el bienestar del país y establecer las pautas bajo las cuales el ERSP, ETESA y el Centro Nacional de Despacho (quienes deciden qué plantas eléctricas funcionarán en qué momento), deben operar para mantener la seguridad del mercado.
El plan de expansión del sistema eléctrico nacional que preparó ETESA a mediados de este año, llama a una inversión en un ciclo combinado de 100 MW para el año 2002. Con la incertidumbre que existe y con generadores considerando sacar algunas de sus máquinas de Panamá, estas nuevas inversiones no se van a dar. Si el gobierno quiere proyectar estabilidad, debe asegurarse de que exista estabilidad y una de las formas de hacerlo es requerir que se contrate Reserva de Largo Plazo, tal cual lo establecen las Reglas del Mercado.
Reserva de Largo Plazo, no es nada más que una especie de seguro donde existen plantas de generación de Reserva que sólo operan en caso que otra planta no pueda (por mantenimientos, daños o, por sequías); pero mientras estas plantas no operan/generan cobran un cargo base por estar instaladas con personal disponible 24 horas al día para operar en el país y servir de seguro al sistema.