A pesar de que yo tengo cosas buenas, nunca voy a ser feliz. Yo reiré, pero no es porque estoy feliz. Todos los días pienso en el momento en que mi madre y mi hermanita murieron calcinadas en el bus 8B-06".
Con estas palabras y conteniendo el llanto, Noemí Castillo contó lo que ha significado para ella la pérdida de su madre, Agripina Sánchez, y su hermana Yaneth Camargo.
"Para mí ha sido un año no muy difícil, sino súper difícil. Mi mamá era mi amiga, mi profesora, mi guía. Me enseñaba cosas buenas y positivas. Siempre estaba conmigo en los momentos difíciles, cuando mis hijos se enfermaban, dijo.
"Pasar mi cumpleaños sin ellas es algo que me marcará por el resto de mi vida. Aunque yo trato de no pensar en lo que pasó y pongo en práctica las cosas positivas que siempre mi mami me enseñó. Una de ellas es que uno tiene que seguir adelante, pero, muchas veces me desmorono".
Me decía que yo era su bebé... Acuérdate mami que yo siempre voy a estar contigo", me repetía.
Noemí dice que por eso siente que su madre está con ella, porque le da la fuerza para luchar y salir adelante".
"Todas las noches yo oro... Y le pido a mi mamá que me dé las fuerzas para superar este dolor tan grande, porque ella ha dejado un vacío tan inmenso, que yo nunca... por más cosas buenas que me pasen, nunca voy a ser feliz, nunca volveré a reírme de corazón como lo hacía antes", afirmó.
El dolor de Noemi es más difícil, pues también perdió a su hermanita "Bety", como le decía de cariño. Ella era mi bebé, mi niñita. Cuando yo veo la foto de ella me la imagino cuando llegaba a mi casa y me decía de cerquita... Tú eres mi hermana del alma y quiero que estés siempre conmigo".