Las proyecciones de las empresas encuestadores sobre las elecciones presidenciales de ayer en Perú revelaron una polarización casi matemática y riesgosa de la sociedad entre el presidente-candidato Alberto Fujimori y el opositor Alejandro Toledo, quien alertó sobre un posible fraude.
El Palacio de Gobierno recuperaba el aliento al finalizar la noche al revelarse un repunte de Fujimori en los conteos de votos.
A su vez, Toledo reunía en torno suyo a cinco de los otros siete candidatos. Todos ellos se comprometieron a defender "el voto popular que ya eligió a su presidente".
Por cuatro horas tras el fin de la votación, las encuestadoras dieron vencedor a Toledo, pero luego la tendencia empezó a favorecer a Fujimori, quien aspira a un tercer mandato.
Según esos conteos, haría falta de todos modos una segunda vuelta, pues ningún candidato alcanzó a superar la valla del 50% para imponerse sin recurrir al ballotaje.
El resultado final se anuncia apretado. Los primeros sondeos otorgaban a Toledo una ventaja de un 1,6% a un 5,8% de los votos, en tanto que las últimas proyecciones brindan a Fujimori un margen de un 4,4% a un 5% de ventaja. Los otros candidatos llegaron al Hotel Sheraton, donde Toledo armó su "búnker" comicial, para reconocerlo como ganador.
"Alguien nos ha polarizado demasiado, este es un país sangrante que no soporta más, pero si se confirma el cambiazo de los resultados que se están anunciando, en tres minutos salgo a las calles", dijo Toledo.
"El promedio de error de 3% sigue manteniéndose y se confirma que habrá necesidad de una segunda vuelta", comentó Alfredo Torres, director de la firma Apoyo.