Washington.- El Departamento de Estado está desclasificando documentos sobre el Plan Cóndor, la coordinación clandestina entre los organismos de inteligencia durante las dictaduras militares sudamericanas de la década de 1980, en el preciso momento en que altos oficiales retirados de la armada chilena, y de los ejércitos de Argentina y Uruguay tratan de desvirtuar esa tenebrosa operación.
Esa colaboración quedó ampliamente documentada en uno de los expedientes, fechado el 2 de julio de 1976, firmado por el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Robert Hill, y destinado a su colega en Montevideo, Ernest Siracusa. El cable dice que "un grupo de uruguayos recientemente secuestrados y luego liberados en la Argentina pudieron reconocer y nombrar a oficiales de seguridad uruguayos que están desarrollando operaciones conjuntas con oficiales argentinos contra los refugiados de una manera muy activa en Buenos Aires".
La información pudo ser corroborada por este corresponsal al visitar a Hill en la embajada en Buenos Aires en ese periodo y fue testigo de su repudio a los métodos usados por los militares argentinos, a los que denunció como "unos brutales asesinos". Su actitud fue particularmente reveladora, pues Hill, un ex-gobernador Republicano del Estado de Nueva Hampshire, tenía fama de ser un anticomunista fanático. Su iracunda reacción tuvo como origen inmediato una experiencia personal: sus infructuosas gestiones para averiguar el paradero del hijo de su chofer particular que fue "desaparecido" luego de un interrogatorio.
La actitud de Hill en 1976 fue particularmente reveladora, ya que en 1960 cuando fungió como embajador en México, fue anfitrión de una reunión de los embajadores de Estados Unidos en la región Centroamericana y del Caribe, durante la cual creó una sensación al denunciar a su colega Phillip Bonsall, el último embajador de Washington en Cuba, por ser "demasiado blando" hacia el gobierno de Fidel Castro, dejando filtrar su opinión a los medios informativos.
Asimismo, Marin Almada, un líder de la lucha por los derechos humanos que descubrió los "archivos del terror", una enorme colección de documentos en los que los servicios de inteligencia del dictador depuesto del Paraguay, el general Alfredo Stroessner, con pruebas fehacientes de la existencia del Plan Cóndor. Almada dirigirá una mesa redonda sobre el particular durante la reunión de la Latin American Studies Association (LASA) que se celebrará en esta capital a fines de esta semana.
Los documentos que se darán a conocer en esa ocasión son producto de una larga investigación hecha por Carlos Osorio, el encargado de Argentina, Uruguay y Paraguay en el Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad George Washington, que incluyó un Freedom Of Information Act, es decir la petición formal de información al Departamento de Estado. El pasado mes el mismo Osorio ofreció ayudar a miembros de la Comisión de la Verdad de Panamá que lo visitaron en sus oficinas en la universidad.
El cable de Hill a Siracusa fue enviado después de que dos hombres armados atacaron la Comisión Católica sobre Inmigración en Buenos Aires. Los dos hombres robaron documentos sobre los refugiados. Dos días después del ataque 24 refugiados políticos uruguayos y chilenos que figuraban en los documentos fueron secuestrados y torturados por oficiales de inteligencia de Chile y Uruguay.
Luego se supo que estas acciones se hicieron en el marco del Operativo Cóndor, un esquema que según un documento del 13 de octubre de 1976, tenía como objetivo "eliminar a marxistas y comunistas en los países miembros (Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Chile), siendo Santiago de Chile el centro de las operaciones".