Pero igual es chocante leer en documentos que hasta ahora permanecieron en los archivos secretos del Departamento de Estado, de los esfuerzos del líder arnulfista para convencer al gobierno del presidente Lyndon B. Johnson de que el coronel Omar Torrijos Herrera preparaba un "golpe comunista".
Uno de estos documentos, que llegó al poder de este periódico, destruye a martillazos la estatua metafórica de uno de los grandes íconos políticos panameños del siglo XX, al revelar que desde el exilio en Washington, Nueva York y Miami, trató en vano de crear alarma en la cúpula política de Estados Unidos tachando a los militares que lo destituyeron, especialmente a Omar Torrijos, de comunista.
Irónicamente, fue un respetado empresario, Samuel Lewis Arango, que evidentemente gozaba de buenos contactos con la CIA, quien logró convencer a la Casa Blanca de que si los militares representaban un peligro a la democracia no era por su inclinación hacia la izquierda, sino más bien por un potencial giro hacia un "autoritarismo de derecha".
"Todo indica que el problema con la junta panameña es que podría sucumbir a la tentación de imponer soluciones autoritarias de derecha, y no que está bajo influencias izquierdistas," fue el mensaje de Lewis citado por Walt W. Rostow, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca en una nota para el presidente Johnson.
Al explicar el trasfondo del asunto a Johnson, Rostow anota: "Un hombre de negocios de nombre Bob McGrath, que tiene estrechos vínculos con Arias, me llamó para decirme que éste quería verme. Le dije que estaba muy ocupado y pregunté de qué se trataba. McGrath me dijo que Arias cree que la junta panameña está llena de comunistas y que existe el peligro de que éstos se apoderen del gobierno. (Me he enterado de que McGrath está difundiendo esta novela por toda la ciudad). Luego, Arias me envió un telegrama solicitando una reunión, pero hemos limitado sus contactos a muy bajos niveles, a la vez que le negamos que se acerque a funcionarios de mayor rango".
El documento, fechado el 8 de noviembre de 1968, fue descubierto hace un año por este corresponsal en el curso de unas investigaciones realizadas en la Lyndon Baines Johnson Presidential Library, en Austin, Texas. Bajo las antiguas reglas de los Archivos Nacionales, que supervisan las bibliotecas nacionales, hay que solicitar los textos que a veces tardan meses en ser encontrados.
Sin embargo, según la nueva orden ejecutiva del presidente George W. Bush, la solicitud primero tendría que ser aprobada por un miembro de la familia Johnson, luego por el actual presidente, o sea el propio Bush, en lo que se perfila en un dilatado proceso burocrático que pondrá dificultades a la investigación académica.
Rostow, al final del documento enviado a Johnson, incluye un mensaje que había recibido de Lewis, que dice: "La CIA confirma que no hay ninguna influencia comunista visible en la junta panameña o en el gobierno provisional, a pesar de las fantasmagóricas historias que Arias y sus amigos trataron de difundir en Nueva York y Washington durante los recientes días.
Desde el comienzo, hemos sido reticentes con respecto al coronel Torrijos, uno de los dos principales instigadores del golpe, porque su hermano había sido un miembro del partido comunista. Pero Torrijos mismo, sin embargo, no ha mostrado ninguna simpatía por el partido y su hermano no juega ningún papel en el presente gobierno."