Washington.- Las inmediaciones de la residencia del vicepresidente Al Gore, un bosquecito que rodeaba el antiguo observatorio naval en un sector residencial que cruza la céntrica Massachussetts Avenue, parecía una puesta en escena de una película futurística de Elia Kazan.
Una docena de camiones de televisión, con altas antenas que parecían jirafas de metal rodeaban la entrada de la mansión protegida por policías uniformados, aguardaban al vicepresidente para recibir su reacción a una primera buena noticia, después de varias derrotas en su batalla por ganar la Casa Blanca.
El Tribunal Supremo de Florida, en una peleada decisión de cuatro votos contra tres, favoreció la apelación del equipo de Gore y ordenó el recuento manual de unos 14.000 votos disputados en tres condados del Estado de la Florida.
Ahora queda pendiente una carrera contra el reloj para realizar el recuento antes del plazo final del próximo martes, cuando se deben hacer los nombramientos para el Colegio Electoral, el órgano que elige al presidente y que ha decidido ordenar comenzar un nuevo recuento manual en aquellos condados en los que los demócratas lo solicitaron.
De momento, el alto tribunal de Florida ya ha dado por válidas 215 papeletas a favor del vicepresidente que habían sido escrutadas en el condado de Miami-Dade, por lo que el candidato demócrata ha dejado la ventaja de George W. Bush en tan sólo 322 votos.
Voceros del equipo legal de Bush habían indicado que apelarían la decisión del tribunal de la Florida a la Corte Suprema de la Nación, que en una decisión anterior mostró una abierta inclinación de sus jueces a mantenerse a un margen prudente de la batalla electoral.
Si el nuevo recuento manual le da la victoria, Estados Unidos pasaría a vivir una crisis institucional sin precedentes. Tendría un presidente salido de los votos populares y otro procedente del Colegio Electoral.
Sin embargo, Lois Klein, la dirigente demócrata de la asamblea, dijo que sería "ilegal" que ese cuerpo legislativo tome decisión alguna mientras esté en pie el proceso judicial.
Horas antes de que se conociera la voluntad del Tribunal Superior, un juez del condado de Seminola y otro de Martin, ambos en Florida, habían dado por válidos 25,000 votos por correo, en su mayoría republicanos, que los demócratas pretendían anular por defecto de forma.
Tras la decisión del Supremo, hay que volver a recontar a mano, en un plazo de 72 horas, 14,000 votos emitidos en los condados de Palm Beach y Miami-Dade. Los supervisores republicanos tratarán de revisar con detenimiento cada una de las papeletas para que el proceso no concluya a tiempo.
En cuanto a los dos juicios que Gore ha perdido en la lucha por los votos por correo, la portavoz de la Corte de Tallahassee, Terre Cass, ha asegurado que "a pesar de las irregularidades en el recuento de los votos por correo, ni la validez de las papeletas ni la integridad de las elecciones se han visto comprometidas". Cass cree que "los resultados de las elecciones reflejan la voluntad de los votantes".
Al Gore esperaba que la mayoría de los votos anulados a su rival, George W. Bush, le ayudarán a ganar en Florida. La juez Nikki Clark ha dictaminado sobre la demanda contra el condado de Seminola y en otro caso similar, el juez Terry Lewis en otra contra el de Martin.
Si se hubieran anulado, Gore hubiera obtenido una ventaja de más de 7.600 votos. Las demandas habían sido presentadas por particulares contra las supervisoras de las juntas electorales de los dos condados, ambas republicanas, por haber permitido que miembros de la campaña a favor de Bush, "corrigieran" durante varios días las solicitudes de votos por correo.
Los jueces han criticado enérgicamente a las dos supervisoras por violar la ley estatal y beneficiar, con sus acciones, al partido republicano en perjuicio del candidato demócrata. Los demócratas creen que las supervisoras dieron cómo válidos miles de votos por correo que tenían defectos de forma.