Estados Unidos tiene un plazo de 30 días para responder formalmente a Panamá si recogerá las cuatro bombas químicas que abandonó hace casi 60 años en la isla de San José, e informar si dejó más explosivos similares en otras áreas del país, advirtió ayer el vicecanciller Harmodio Arias.
El funcionario explicó que ambos países son signatarios del convenio de armas químicas, lo cual es "una ventaja muy importante para Panamá". Este convenio establece claramente el procedimiento a seguir en caso que se encuentren armas químicas abandonadas, como ocurrió en la isla de San José, indicó el vicecanciller.
Sostuvo que inicialmente el país afectado debe informarle la existencia de las armas químicas al que las abandonó, lo cual hizo Panamá el pasado 4 de septiembre, cuando entregó una nota al secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell.
"El país responsable de las armas tiene que verificar que sean de él, y tiene 30 días para responder", detalló el viceministro de Relaciones Exteriores. Luego -explicó- el país que dejó las armas tiene 180 días para iniciar el proceso de retirarlas.
No obstante, Arias indicó que la culminación de los trabajos para extraer las armas químicas no tiene un plazo específico. "¿Cuánto tiempo puede demorar eso?, nosotros no sabemos porque no somos expertos en limpieza de armas químicas", dijo el funcionario.
Sin embargo, dijo que está cien por cien seguro que Estados Unidos honrará el acuerdo sobre las responsabilidades del uso de armas químicas. Prueba de esta seguridad, dijo el vicecanciller, es que Estados Unidos firmó un acuerdo para la devolución del Canal de Panamá y cumplió.
Arias dijo en que la existencia de las bombas no representa peligro para los habitantes del istmo, pero sí para los de la isla de San José.
De estallar, estas armas químicas pueden provocar problemas de salud a personas que se encuentren en un radio de 450 metros, ya que las mismas tienen tres tipos de sustancias que provocan lesiones severas a la piel y al sistema cardiovascular, que pueden producir inclusive la muerte. Pero el efecto de las bombas sería más perjudicial si se toma en cuenta que por la acción del viento puede afectar a seres vivos que estén ubicados en un radio de 2,000 metros.
Cabe señalar, que el Gobierno declaró a la isla de San José "zona de cuarentena sanitaria", una vez que un informe de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas reveló la existencia de al menos cuatro bombas químicas. Tres de las bombas encontradas por OPAQ son de 1,000 libras y una de 500, las cuales se encuentran intactas.