Los defensores y procuradores de Derechos Humanos de Centroamérica, junto a sus delegados, efectuaron ayer una gira de trabajo a las cárceles panameñas El Renacer, Tinajitas y el Centro Femenino de Rehabilitación, como ejercicio práctico en el tema carcelario.
El recurrido formó parte de un seminario efectuado en Panamá para intercambiar programas para prevenir la tortura y los malos tratos a los internos en los centros penales de la región.
En uno de los centros de detención, los delegados, acompañados por funcionarios de la Defensoría del Pueblo panameña, observaron las condiciones de hacinamiento en instalaciones acondicionadas para 414 detenidos; pero, actualmente, hay unos 627.
El adjunto de la Defensoría de los Habitantes de Costa Rica, Daniel Soley Gutiérrez, destacó que los elementos observados en la gira se pueden resolver, pero falta compromiso y coordinación de las autoridades, principalmente, en materia de salud y en cuanto a mora judicial, para tener una población penitenciaria en niveles óptimos.
En el aspecto de reinserción de los privados de libertad a la sociedad, resaltó la importancia de que los centro penales cuenten con talleres de ebanistería, costura, tallado en madera y otros, que permitan a los internos aprender y desarrollar una profesión digna útil para llevar el sustento a sus hogares una vez hayan cumplido sus condenas.