El evangelista de la Comunidad Misionera Hosanna, Leonardo Bealy, aseguró que la Iglesia Evangélica en la actualidad no es la misma de hace 20 ó 30 años, puesto que "no somos carperos ni refugio de maleantes", calificativos con los que han sido señaladas las congregaciones evangélicas en los últimos años.
En cuanto a los estereotipos que ha sufrido la Iglesia Evangélica sobre sus estructuras, específicamente sobre las denominadas "carpas", Bealey subrayó, que todo el pueblo panameño ha sido testigo de los cambios significativos que han implementado las iglesias protestantes estableciendo sus templos en centros comerciales o levantando sus propios edificios, con lo cual concluyeron la etapa inicial de la Iglesia, mejor conocida como la de los "carperos".
"No sentimos vergüenza de haber edificado o fundamentado en los inicios nuestras iglesias en carpas", aseguró el evangelista, al calificar estas prácticas como el período de iniciación de la Iglesia Evangélica en Panamá.
Sin embargo, destacó que esta etapa de las carpas formaba en su momento parte del plan de Dios o estuvo dentro de la voluntad suprema.
Recordó que incluso en la Biblia, específicamente en el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios (Israel) habitaba en carpas.
Bealey manifestó además que las iglesias evangélicas han experimentado una importante evolución en todas las ramas de las ciencias sociales e intelectuales.
Explicó que inclusive aquella premisa de que sólo los "ignorantes" buscaban refugio en la fe evangélica, no es más que un pensamiento del pasado, toda vez que hoy día un número significativo de expertos y profesionales de diversas disciplinas ha decidido hacer un alto en sus vidas para volverse a "Dios" y congregarse o formar parte de las iglesias evangélicas.
Agregó que hoy día un número plural de profesionales, entre los que se destacan abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, periodistas e inclusive connotados políticos, ha aceptado a Jesucristo como su salvador.
"La fe evangélica no se trata de un simple movimiento de masas, ni de manipulación", sino de hombres y mujeres creyentes de todas las esferas sociales comprometidos con el desarrollo de Panamá, que se han convertido en señales ambulantes de que "Dios" ha transformado sus vidas.
Por otra parte, Bealey, también encargado de Asuntos Familiares de la Comunidad Misionera Hosanna, al ser cuestionado sobre las diferentes críticas emitidas a favor de la Iglesia Evangélica, respecto a la práctica del diezmo, explicó que no es una improvisación, sino un mandato de Dios, por lo que siente complacencia de que las personas y organizaciones que en un momento lo criticaron, hoy en día ha adoptado esta iniciativa como parte de su estilo de vidas.
En Panamá existen alrededor de más de 300 mil cristianos evangélicos, congregados en las diferentes iglesias, entre las que podemos señalar las Asambleas de Dios, las Iglesias de Dios, la Iglesia del Evangelio Cuadrangular, las Iglesias Independientes, la Iglesia Bautista y el Movimiento Misionero Mundial.
Las iglesias evangélicas en nuestro país han tenido un auge considerable en los últimos años, por lo que evangelistas expertos han atribuido este hecho al conocimiento profundo de la palabra de Dios.
Desde nuestra época colonial, la religión que imperó en los hogares panameños fue la Católica, limitando así a hombres y mujeres a profesar la religión popular de la época, recibiendo esta doctrina en latín.
Con las últimas catástrofes que se han producido en el mundo, la aparición de enfermedades incurables, la pobreza y las guerras, el hombre ha sentido la necesidad de encontrar a Dios, por lo que está buscando alternativas para suplir su necesidad de arrepentimiento y no sucumbir ante los perjuicios del pecado.
En la actualidad, las iglesias evangélicas se han poblado de profesionales, contrarrestando todos aquellos juicios que determinan que para ser "creyentes" o enderezar los desviados senderos de nuestras vidas se necesita ser drogadictos, asesinos, ladrones, prostitutas, ignorantes, locos y pobres.
Cualquier religión ya sea católica, evangélica, mormón, musulmán, puede acoger en su seno a individuos decididos a entregarse a Dios y consagrar su vida a Dios, siempre y cuando no esa víctima de la manipulación, engaño y desconocimiento de las leyes de Dios, concluyó.
DE TERRENOS BALDIOS A BUENOS LOCALES
La presidenta del Consejo Municipal de Panamá, Mabia Muñoz, reconoció que los denominados protestantes han erradicado prácticamente de su cultura la práctica de levantar sus templos e iglesias en las conocidas "carpas" o en terrenos baldíos dentro de barriadas de diversos sectores sociales, que en su momento provocaron una serie de reacciones negativas en la opinión pública nacional.
Era común que representantes de corregimiento y corregidores resolvieran disputas entre moradores de diferentes lugares y los miembros de estas iglesias por la bulla proveniente de las carpas.
Muñoz, como presidenta del Consejo Municipal, reconoció que esta situación ha disminuido notablemente en los últimos años.
"No podría criticar la labor que ha desarrollado la Iglesia Evangélica en Panamá, toda vez que este tipo de denominaciones han logrado sacar a mucha gente que se encontraba inmersa en problemas de drogas y robos e incluso de homicidios", comentó.
Es importante destacar que a finales de la década de 1970 una gran cantidad de iglesias protestantes inició su gestión social y espiritual en carpas, destacándose como las más populares de ese entonces "La Catedral del Aire" (organización interdenominacional ubicada en Juan Díaz), el "Centro Misionero Cristiano"( Tumba Muerto) y el templo "Amor Divino" (en Carrasquilla), estas últimas pertenecientes a la denominación conocida como Las Asambleas de Dios de Panamá".
Otros templos con estas características también se levantaron en ese mismo período en los sectores de San Miguelito, Juan Díaz, Calidonia, San Francisco y Alcalde Díaz; así como en las provincias de Veraguas, Chiriquí, Bocas del Toro y Colón.
"Los cultos que realizan los evangélicos ayudan mucho a la sociedad, y orientan a los hombres a escoger el camino correcto", señaló Mabia Muñoz.
Dijo además que la Iglesia Católica debería implementar una serie de programas sociales y espirituales similares a los desarrollados por los evangélicos y que le han dado positivos resultados a los creyentes conocidos popularmente como "los hermanos separados".