Según la denuncia, Piad concedió un préstamo a favor de la empresa Inversiones Paulita, en la que aparecía como representante legal Angel Modesto Jaén, quien actuaba en esos momentos como director presidente de la Caja de Ahorros.
De acuerdo con Montenegro, el préstamo otorgado por el banco contraviene la ley Orgánica de la Caja de Ahorros y de la Superintendencia de Bancos, al conceder facilidades crediticias a una empresa en donde uno de los funcionarios de esa institución aparece como parte.
Sostiene la denuncia que Carlos Raúl Piad no cumplió con su deber de velar y defender los mejores intereses de esa entidad pública, al actuar de manera ilegal al margen de toda transparencia.
También detalla que Piad autorizó ese préstamo a través de un fax girado a la sucursal de la Caja de Ahorros del Ingenio, a sabiendas que esa autorización violaba claras disposiciones legales.
La denuncia también cita una comunicación enviada por el actual gerente de la Caja de Ahorros, Eudoro Jaén, a la Gerencia Ejecutiva Jurídica del banco, en donde señala que el citado crédito viola la ley orgánica de esta institución bancaria.
No obstante, indica que a la fecha Jaén no ha formalizado una acción penal por los hechos, lo que puede traducirse en un silencio cómplice.
Para Montenegro Diviazo, la actitud asumida por Jaén no concuerda con las metas y objetivos de la actual administración gubernamental, que se comprometió a desempeñarse con transparencia.
Entre las pruebas aportadas por Montenegro Diviazo se encuentra el certificado del Registro Público de la existencia y vigencia de la sociedad Inversiones Paulita, en donde aparece como presidente y representante legal Angel Modesto Jaén.
Carlos Raúl Piad también fue denunciado como supuesto autor del delito de corrupción, perpetrado a través del otorgamiento de más de 45 millones de dólares en préstamos irregulares.
En estos financiamientos aprobados por la Unidad de Fideicomisos se obvió pedir referencias de créditos y estudios de factibilidad de los proyectos, no había garantías hipotecarias reales, y en los que las tenían el valor resultaba inferior a la suma adeudada.