Nación

Falta de seguridad preocupa a inversionistas


La presidenta de la Cámara Americana de Comercio (AMCHAM), Ivette Martínez, aseguró ayer que la percepción internacional de la existencia de una falta de seguridad jurídica en el país, mantiene preocupada a la organización y a los inversionistas que quieren instalarse en Panamá.
Manifestó que las inquietudes que planteó la embajadora de Estados Unidos en Panamá, Linda Watt, en torno a la inseguridad jurídica, procesos burocráticos, entre otros temas, pueden ser compartidos por algunos empresarios extranjeros, por lo que todos "debemos trabajar y contribuir para que las leyes y normas estén siempre revestidas de transparencia y objetividad".
De igual forma, dijo, debemos todos contribuir para que en todo momento haya seguridad jurídica y un debate positivo sobre los temas que afectan los intereses de quienes quieren invertir en Panamá.
Indicó que dependiendo de los sectores, habrá empresas que manifiesten alguna inquietud a la AMCHAM en torno a este tema, las que deben ser canalizadas y servir como enlace para que con las entidades gubernamentales se puedan llegar a soluciones concretas.
"Una de las cosas que está afectando la posible intención de los inversionistas es la percepción de que en Panamá no hay reglas claras de juego. Por eso, todos debemos trabajar para que esa percepción cambie y las ventajas de Panamá se puedan divulgar ante la comunidad internacional", enfatizó.
Esta percepción, sostuvo, tiene que ver mucho con los supuestos actos de corrupción que se han señalado en el país. "Eso es algo que no podemos negar, existen denuncias sobre ciertos actos que no son desconocidos para nadie en este país y para los inversionistas tampoco".
Destacó que para que Panamá tenga reglas claras de juego, las normas deben cumplirse de la forma en que han sido aprobadas. "Con transparencia y comunicación efectiva entre el Gobierno y las empresas, cuando sientan que sus intereses puedan verse afectados".
Para el 2000 se desarrollaron 50 adicionales y 25 proyectos avícolas a un costo de B/.31 mil 918, beneficiando a 3 mil 750 estudiantes.
Mientras que para el 2001 se distribuyeron semillas certificadas para beneficiar a 850 escuelas con huertos por B/. 5 mil y se invirtió un total de B/. 26 mil para la compra de alimentos, medicamentos, desinfectantes y herramientas.
Al año siguiente se crearon 1,343 huertos escolares para beneficiar a 63 mil 780 estudiantes a nivel nacional y 206 proyectos de pollos en beneficio de 38 mil 535 estudiantes.
Así han avanzado los últimos años. Sin embargo, nada podría hacerse, menciona Medina, sin la disposición de padres de familia, maestros y los propios niños, sobre todo en las regiones con mayores carencias como las indígenas.
Además del Ministerio de Educación, otras nueve instituciones participan de la misión de llevar alimentación desde las escuelas.
El Despacho de la Primera Dama es una de ellas. El profesor Francisco González, de la Dirección de Proyectos de esta institución, es un convencido de que los "logros positivos son incalculables".
Sólo en lo que al rubro de maíz se refiere, dijo González, cada proyecto produce al menos 20 quintales y se contabilizan 579 a la fecha. Se siembra además habichuela, repollo, lechuga, tomate, zapallo, entre otros.
González contó a El Panamá América que sólo visitar los sitios en donde se han establecido los huertos es prueba del éxito de una labor "sin banderías políticas".
"Trabajan unidos padres de familia, alumnos y maestros por una sola causa y mejor aún, llevan semillas a sus casas para hacer extensivo el beneficio".
Para él, es el entusiasmo de cada niño lo que hace la diferencia. Es una inversión millonaria, unos "B/. 500 mil en cuatro años", asegura, que ha rendido frutos incalculables.
En la oficina de González no se descansa. El y su equipo dedican cada minuto a planear una nueva actividad que redunde en beneficio de los lugareños de las áreas más apartadas.
Al respecto, Pedro Correa, gerente de publicidad de la Caja de Ahorros, aseguró que en su caso particular arrancaron con 23 escuelas para el 2000, todas en la provincia de Veraguas por su alto índice de desnutrición.
Se les conoce como "los Huertos de Zambo". Su objetivo, al igual que el resto, es integrar a estudiantes, padres de familia y educadores de comunidades de pobreza y pobreza extrema para que participen en el fomento del ahorro escolar y la producción alimentaria.
La Caja de Ahorros aporta un banco de herramientas con un valor aproximado de B/.700 por escuela y se brindan facilidades de asesoría para el ahorro.
Sólo para el 2000, las 23 escuelas produjeron 30 mil libras de alimento; en el 2001, 75 planteles rindieron 80 mil libras de alimento y en el 2002, 94 tuvieron frutos por el orden de 150 mil libras de alimento. Este año 103 rendirán un estimado de 180 mil libras. Y todo eso "se consume en el comedor escolar".
Allá, en los huertos, ya se sabe sembrar, se aprendió a cosechar y se lucha porque no se decaiga, hasta en mantener los ánimos se trabaja. Alimento, unión familiar y desarrollo, así lo resume González.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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