Familiares y amigos de Elvin Ariel Corella Delgado, quien fue asesinado de un disparo en la cabeza en el sector 8 de Las Mañanitas, en Tocumen, le dieron el último adiós ayer en la comunidad de La Esperanza en Barú, provincia de Chiriquí.
Su hermano Brayan Corella, con quien siempre compartía sus pensamientos de niño, era la persona más afectada, ya que no podía creer lo que le ocurrió a Elvin.
“Quiero hacer un llamado para que los niños permanezcan en sus casas, cerca a sus familiares, porque hoy en día es peligrosa la calle y no quiero que le pase lo mismo que le ocurrió a mi hermano”, señaló Brayan.
Por su parte, Graciano Corella, padre del menor asesinado, dijo: “Pido justicia y que se castigue severamente a los responsables de la muerte de mi hijo de tan solo 13 años. Se habla muchas cosas de mi hijo que no son ciertas y que buscan empañar la imagen de este pequeño niño”, resaltó el padre.
Manifestó que en una ocasión y viendo la necesidad que pasaban en la casa, porque no tiene un empleo, Elvin le dijo que ya tenía edad para salir a trabajar y mejorar la situación económica en la casa.
El menor vivía en el sector de Colcha del corregimiento de Baco, en Barú, y permanecía bajo la responsabilidad de su padre Graciano Corella, de 54 años, ya que éste se había separado de su esposa Anayansi Delgado, de 39 años de edad, madre de los menores.