Era un miércoles 9 de agosto. El reloj marcaba las cinco de la tarde cuando Alexie Brenes, jefe del Laboratorio de Toxicología, entregó a David Wattley, asesor jurídico de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, las muestras que debían aclarar qué fue lo que mató a Franklin Brewster, jefe de la Unidad Especializada de Investigaciones Sensitivas.
Fue así como un conjunto de pruebas llegaron a los laboratorios del FBI, con cédulas equivocadas y sin la documentación básica que requiere cualquier laboratorio para admitir las muestras y someterlas a análisis.
Obviando esta contradicción, el FBI examinó las muestras y en sus conclusiones agregó nuevas incongruencias que se reflejan en el proceso de colección, documentación y manejo de pruebas.
Según los resultados del FBI, hay dos muestras de jugo gástrico que se tomaron al paciente al mismo tiempo. En una se detectó lidocaína, y en la otra no.
“La muestra diferente puede ser de otro paciente”, opinaron técnicos consultados por Panamá América.
Un arma química utilizada en ataques terroristas pudo ser la causante de la intoxicación del inspector. Panamá América investigó que los efectos que produce un agente nervioso, son muy parecidos a los síntomas de un organofosforado.
Un consejo médico encargado de analizar la muerte del inspector, ignoró la presencia de lidocaína en el organismo de Brewster, y dejó abierta la posibilidad de que la causa de intoxicación pudiera deberse a un químico distinto a los organofosforados.
Lidocaína. ¿Cómo llegó esta sustancia al estómago del inspector?
Los médicos afirman que la única explicación es que se haya ingerido, pues es un caso muy raro.
Lo extraño es que durante su hospitalización, según los apuntes médicos, no se le suministró A Brewster esta droga -lidocaína- en los primeros días de tratamiento, momento en que el laboratorista Brenes extrajo las muestras al paciente. (ver tratamientos médicos).
La lidocaína es un anestésico que se compra sin receta en la farmacia. Este medicamento, se usa en casos de resucitación cardiaca. En un cuadro como el que presentaba Franklin Brewster al ingresar al hospital, en que su corazón estaba un latido adelantado al ritmo normal (extrasístole ventricular), no se utiliza lidocaína o antiarrítmicos.
El propio Brenes manifestó al jefe de Homicidios de la Policía Técnica Judicial, Hermelo Altamiranda, cómo había detectado los resultados que obtuvo en sus análisis. Dijo que los doctores “nos orientaron qué tipo de sustancia tóxica buscar, luego de realizar los análisis solamente se detectó (...) atropina, oximas y lidocaína”.
En efecto, las dos primeras se usan como parte del tratamiento para intoxicaciones por organofosforados. Pero la lidocaína no. Esta droga no tiene nada que ver con la cura o procedimiento por intoxicaciones.
Según la opinión del examinador del FBI en una muestra con fluido gástrico (Q26) se detectó lidocaína, pero en una segunda, que se tomó del mismo contenido, no hubo rastro del medicamento. La muestra que tenía esta sustancia venía marcada con la cédula de un ciudadano ajeno a la investigación (8-263-978).
“Si fueran tomadas al mismo tiempo, las muestras deben tener lo mismo”, afirmó un químico analista consultado, quien pidió reserva de su nombre. Agregó que “eso significa que una muestra la parten en dos y por lo tanto debe haber lo mismo en ambas”.
Para el analista, la diferencia puede deberse a un “etiquetado errado o a que las muestras se colectaron en tiempos diferentes o que la muestra distinta puede ser de otro paciente”.
“Por qué nadie en el Ministerio Público cuestionó la presencia de ésta sustancia o el error en los números de cédulas con que se enviaron las muestras”, exclamó con sorpresa el criminólogo Octavio Calderón.
La cadena de errores en el manejo de las muestras comenzó desde que el laboratorista Alexie Brenes recogió las del inspector Brewster para analizarlas en el laboratorio de Toxicología.
Según el mismo Brenes los fluidos fueron sometidos a un aparato (cromatógrafo de gases) que detectó lidocaína. Unos días después de haber logrado estos resultados, dijo que el cromatógrafo se había dañado antes de poder efectuar los análisis.
Aunque Brenes no especificó en cuál de las muestras; sangre, orina o fluido gástrico, detectó lidocaína, su resultado coincidió con las conclusiones del FBI.
Tal vez la lidocaína no sea capaz de provocar la muerte de una persona, pero su posible mezcla con un arma química si, según los expertos.
Fantasma asesino. La afirmación científica de que los síntomas del inspector tendrían su origen en un arma química o agente nervioso, la mencionó el doctor Simón Theoktisto, quien atendió a Brewster en la CSS en la madrugada del 4 de julio.
El agente nervioso proviene de la misma familia química de los organofosforados, sustancia en que la Fiscalía basó sus acusaciones contra tres detectives de la UEIS; Gioconda Véliz, Kenneth Brown e Irving Francis, a quienes acusó de envenenar la comida de Brewster con este compuesto. Véliz y Brown, continúan privados de libertad, mientras que a Francis se le otorgó una medida cuatelar.
Como los organofosforados, la presencia de agentes nerviosos en el organismo se evidencia por la descompensación de la colinesterasa en la sangre. Esta es una enzima que reacciona ante éste tipo de intoxicaciones. Si sus niveles registran por debajo de la mitad de lo normal puede que manifieste síntomas de envenenamiento.
La experiencia médica en la intoxicaciones por organofosforados indica que la mayoría de los pacientes responden con éxito al tratamiento.
Pero Brewster entró en estado inconsciente al poco tiempo de la intoxicación, lo que para el instructor Octavio Calderón con experiencia en el campo médico, es señal de que la condición del enfermo “hacía resistencia a la atropina”. Esto, agregó el experto, requeriría una “investigación con una acción mas agresiva”.
Hubo una consulta de la Fiscalía Auxiliar sobre los efectos de intoxicación por sarín, pero no se le dio continuidad en la investigación a pesar de que ésta entidad no contaba con una respuesta a la causa de la intoxicación.
Para los investigadores, es muy difícil que se conozcan las causas de la intoxicación, ya que el cuerpo de Brewster fue cremado.
Consejo Médico. Cuatro médicos forenses convocados por la Fiscalía Primera Superior se reunieron en abril del 2007 para tratar de aclarar la muerte de Brewster.
Los doctores obviaron la presencia de lidocaína. Ellos manifestaron que los únicos medicamentos que fueron detectados en el contenido gástrico” se debió a que el hoy occiso recibió diferentes tratamientos.
El Consejo admite que el FBI arrojó un resultado parcial en la investigación debido a que no se examinaron evidencias que pudieran relacionarse con el origen de la intoxicación.
Los doctores consideraron que la causa de la muerte de Brewster, “se debió a la ingesta de un compuesto químico que causó el síndrome colinérgico” no necesariamente un organofosforado.
Los médicos dijeron que la acción del químico se comprueba por “la favorable respuesta al tratamiento de este tipo de envenenamiento”.
No obstante, un reporte del Instituto de Medicina Legal sobre la evaluación del paciente señaló un “pronóstico reservado” (12/07/06) causado por un químico que “puso en peligro la vida” del inspector.
Vicente Pachar y Carlos De Bernard formaron parte del Consejo Médico.
El IMEL rechazó la entrevista que solicitó el Panamá América.
El FBI aún no ha respondido un recurso de transparencia para conocer los detalles de los análisis practicados.