Nación

FARC atacan sede presidencial colombiana

La Iglesia teme que el inédito ataque, que dejó 15 muertos, signifique la declaración de una guerra total.


La guerrilla de las FARC no dio ni un momento de tregua al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, pues en momentos en que éste se posesionaba y daba un mensaje de reconciliación, los rebeldes atacaron con explosivos la sede presidencial, en una clara señal de la guerra que espera al nuevo gobierno.
Mientras que El Panamá América confirmó en el hotel Tequendama de Bogotá, en donde está la delegación panameña, que la presidenta Mireya Moscoso, el canciller José Miguel Alemán y el jefe de la Policía, Carlos Barés, se encontraban bien y en sus habitaciones.
Moscoso, quien retornará al país hoy en la mañana, no atendió la llamada telefónica de este medio y envió a decir con la recepcionista del hotel que no daría declaraciones.
En tanto, en el preciso instante en que Uribe hablaba, las FARC lanzaban en diversos sitios de Bogotá un ataque que dejó al menos 15 muertos, entre ellos, tres niños, 46 heridos o lesionados y grandes daños materiales, según la Policía.
Los alrededores del Palacio de Nariño, donde antes se había visto a los policías ensangrentados corriendo de un lado a otro, habían sido evacuados totalmente y sólo permanecían apostados los militares y la policía, junto a unos tanques de guerra.
En la propia sede presidencial, donde en el momento del ataque se hallaba el mandatario saliente, Andrés Pastrana, los periodistas acreditados fueron obligados a retirarse de la sala de prensa y llevados a un teatro interior donde estaban más seguros.
Por otra parte, un obispo colombiano expresó su temor de que la campaña dinamitera lanzada por las FARC en Bogotá, sea el preludio de una guerra abierta entre las tropas del gobierno y los rebeldes.
"Dios quiera que la ola de violencia desatada por las FARC en Bogotá no sea el preludio de que el país va a llegar a una escalada brutal del conflicto", dijo a los periodistas el arzobispo de la caribeña ciudad de Barranquilla (norte), monseñor Rubén Salazar.

"Vivimos el pánico de la muerte; vimos morir a mucha gente", narró un habitante del deprimido sector del Cartucho en el centro de Bogotá.
"Sentimos el drama de la muerte de cerca. Fue increíble. Qué tragedia. Vi a un niño mutilado. Esto no era para nosotros era para el nuevo presidente, entonces por qué tenemos que sufrirlo los más pobres, los inocentes?", se preguntó Uriel Duque, un indigente de 44 años que ha vivido casi toda su vida en El Cartucho, uno de los sectores más peligrosos y marginales de la ciudad.
Un policía, que participó en la operación de rescate de víctimas, explicó a la AFP que en el lugar no fueron encontrados restos de cilindros-bomba (tanques de gas repletos de explosivos), y señaló que se trató de morteros que fueron lanzados desde un barrio cercano y que iban dirigidos al Palacio de Nariño.
Minutos antes de las explosiones en El Cartucho, cuatro policías resultaron heridos al estallar tres artefactos explosivos, de los cuales al menos uno explotó en la parte exterior de la Casa de Nariño.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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