Washington- El desmayo del presidente Fidel Castro en medio de un discurso el viernes en La Habana ha vuelto a encender las especulaciones sobre su estado de salud y sobre la continuidad del régimen cubano.
"La indisposición fue aparatosa y alarmante, lo que provocó que las cámaras de la televisión desviaran su atención hacia el público", según Joaquín Ibarz, el veterano corresponsal de La Vanguaria de Barcelona que informa desde México.
Ibarz, quien vivió varios años en Cuba hasta que le retiraron el visado, alega que por primera vez desde el triunfo de la revolución cubana hace 42 años, Castro "acusó el peso de la vejez (el 10 de agosto cumplirá 75 años) al sufrir un aparatoso desvanecimiento mientras pronunciaba un discurso ante 60,000 personas que era retransmitido en directo por radio y televisión".
Sin embargo, otros periodistas y diplomáticos que observaron a Castro durante la Cumbre Iberoamericana celebrada a fines del pasado año en Panamá, coincidieron en que el líder cubano lucía cansado y que a veces fue difícil entender sus palabras.
El momento más dramático de su participación en esa cumbre fue la dura disputa que tuvo con el presidente Flores de El Salvador que comenzó con el líder cubano hablando con voz ronca pero que mientras más aguda se puso la contienda Castro parecía cobrar fuerzas y recobrar su elocuencia.
"Era un caso claro donde la adrenalina comenzó a funcionar cuando (Castro) vio la oportunidad de defender la revolución y expresar su usual listado de atentados contra su vida y la soberanía de Cuba que le atribuía al gobierno de Estados Unidos", destacó el arquitecto y estudioso mexicano Eduardo Terrazas, quien asistió a la cumbre como observador.
También este corresponsal, que fue jefe del buró de la United Press en La Habana a comienzo de los 60 recuerda como la oposición circulaba rumores de todo una variedad de enfermedades fatales que siempre resultaron ser infundios.