CADA CULTURA elabora sus propias normas de convivencia. Aunque no tengamos conciencia de ello, nuestros gustos, nuestra manera de vestir, de pensar, nuestras aspiraciones, creencias y valores están modelados por la sociedad en que vivimos.
La vestimenta caracteriza la personalidad, por tal motivo el saber vestir adecuadamente demuestra con exactitud lo que somos.
Es importante señalar y tomar conciencia que en empresas públicas y en templos religiosos es donde se debe practicar aún más el hábito del buen vestir.
José Quezada, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en la Curia Metroplolitana, manifiesta que la época caracteriza la forma de vestir en las personas.
Antes, los feligreses asistían con atuendos adecuados, como signo de respeto al Santísimo Sacramento del Alta , y ahora el ser pulcro ha cambiado.
Antes, se acudía con lo mejor que se tenía, era una fiesta sagrada, los niños se colocaban camisillas, las niñas lucían con polleras. Los atuendos presentados eran propios para la celebración litúrgica. Las señoras mayores de edad se colocaban en la cabeza chalinas, vestidos largos, y en el caso de los varones la gorra o el sombrero se quitaba como signo de respeto y lealtad al Señor.
De a cuerdo a la ideología de cada persona, los sitios sagrados son fuente de meditación y respeto, ya que están dedicados a la oración, por tal circunstancia la presentación personal debe ser propia al lugar.
La educación parte del hogar y en la medida como son inculcados los valores, principios en el individuo, de esta forma será el comportamiento y el respeto en la sociedad.
No hay nada establecido por la Iglesia Católica que indique cómo deben asistir los feligreses a la Eucaristía.
Solo hay medidas implantadas por los sacerdotes. Por ejemplo, al momento de los cristianos recibir el Sacramento de Confirmación y Matrimonio debe ser un vestuario recatado, enfatizó Mariela Echeverría, Asistente de la Curia Metropolitana.
Para Isiria Méndez, Encargada de la Liturgia de la Palabra en el Templo Nuestra Señora de Lourdes en la Curia Metroplitana, es preocupante como asisten los jóvenes: exhiben el abdomen, espalada afuera, blusas escotadas, pantalones cortos. Da la impresión que vienen de la playa y pasan al templo a culminar su paseo. No asimilan lo expuesto y quienes vienen a consagrarse le es incómodo presenciar estas aptitudes.
Al inaugurar el templo Nuestra Señora de Lourdes, se instaló una comisión que se encargó de colocar un anuncio que establecía cuál era la forma correcta de presentarse al templo, pero los feligreses se opusieron, a tal punto que acudieron a los medios de comunicación radial a manifestarse.
Grupos organizados desistieron en remediar la situación, y desde antes y hasta la fecha, el cura trata de concienciar a la población cuando lo amerite y se de el espacio en la predicación del Evangelio, pues al siervo no le es prohibido entrar a la casa de Dios.
Se ha colocado una cajilla en la parte final del templo, para que el pueblo expongan sus inquietudes, sugerencias, comentarios, y se conoció que los creyente sugieren que la antífona debe ser armonizada con devoción.
No obstante, hay que tener presente que la iglesia es un lugar sagrado, reservado para el culto a Dios. Es por eso que, aunque no se esté celebrando la Santa Misa, el ambiente en la iglesia debe conducir a la oración y el respeto a Dios.
No es que la casa de Dios sea un lugar sombrío y severo pero tampoco es lugar para diversión. Es un lugar sagrado, diferente a todos: ¡Es casa de oración!
X. de Aparicio: Pienso que la vestimenta adecuada debe ser conservadadora, ya que es un sitio que merece respeto.
R. de Rodríguez: Cuando vamos a la Casa de Dios, debemos ir lo más presentable posible para rendirle culto.
Galileo Muñón: La vestimenta no es lo principal. Cuando hay fe se asiste como te sientas, pues los domingos son días de pasear e ir a la playa.
A. Araúz: Por ser un lugar sagrado la iglesia merece respeto y debo asistir bien presentado.
Rafael Aman: La desencia es importante. Ahora las muchachas entran al templo con ombligos y espalda afuera y mini falda.
En las Basílicas de Roma no permiten pantalones cortos, vestidos sin mangas o escotes provocativos.
El pudor y el respeto deben guiar a los feligreses, pero no hay que hacer de la ropa el centro de la atención. Pero hoy día nos hemos ido al otro extremo y olvidado que vestir respetuosamente si tiene su importancia.