El fiscal de Drogas, Rosendo Miranda, dijo que actualmente no está bajo investigación, luego que se detuviera a su jefe de escolta por su presunta relación con una red de narcotraficantes que introdujo una tonelada de cocaína.
Miranda reveló que fue sometido a investigaciones en tres ocasiones y que este caso fue detectado por los propios controles internos de seguridad de las fiscalías de Drogas, tras un trabajo de varios meses y manejado en forma hermética.
"Este trabajo implica investigar incluso a las personas que tenemos cerca y los arrestos efectuados en este caso se dieron gracias al profesionalismo de los funcionarios de instrucción e investigadores que participaron en él", aseguró.
En este caso se le han formulado cargos a 10 personas, entre ellos panameños, mexicanos y colombianos, quienes usaban el Aeropuerto Internacional de Tocumen para sacar los estupefacientes del país.
Planteó que si la investigación no se hubiese manejado de esta manera no se habría podido ejecutar la captura de una tonelada de cocaína y el arresto de 10 personas vinculadas con esta actividad ilícita que se ejecutaba desde hace más de un año.
Miranda dijo que a lo interno de las fiscalías de Drogas se han adoptado medidas de seguridad para impedir la concurrencia de este tipo de situaciones, pero aseguró que quien incurra en una falta como ésta deberá enfrentar las consecuencias legales de sus actos.
Sin embargo, Miranda no quiso dar informes sobre el rol de su jefe de escoltas Víctor Quintero con la red de narcotraficantes, a los que se les decomisó un cargamento de 1,000 kilos de cocaína y dijo que esto será dado a conocer a su debido momento.
Por su parte, el fiscal Segundo de Drogas, Patricio Candanedo, dijo que desde julio de 1999 se tenían informes que esta banda estaba operando a través del Aeropuerto Internacional de Tocumen y de inmediato se montó una operación encubierta para dar con sus cabecillas.
Detalló que la organización estaba conformada por tres grupos: uno encargado de recibir la droga procedente de Colombia, otro cuya misión era introducirla al Aeropuerto de Tocumen y un tercero encargado de montarla en los aviones, cuyo destino era México para llevarla a Estados Unidos.