Durante el mes de octubre representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI) visitarán el país para analizar la situación financiera, informó el ministro de Economía, Norberto Delgado.
Indicó que la visita forma parte de una gira que realiza el organismo financiero en varios países de la región, incluyendo Panamá, para luego emitir su punto de vista sobre estas economías. Detalló que se analizarán los sectores primario, terciario, las reformas fiscales y el comportamiento de la economía en general.
Según se conoció, el Gobierno no tiene intención de negociar un nuevo acuerdo "stand by", lo que quedó definido en la última visita multilateral de agosto del año pasado.
El FMI y Panamá tienen una discrepancia en un tema de "asimetría" sobre el uso de los recursos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo. Esta discrepancia tiene que ver con la forma de cómo el FMI contabiliza los B/.200 millones del Fondo Fiduciario, que fueron aprobados para financiar proyectos públicos.
El FMI considera que si se utiliza ese dinero para inversiones pasaría de ser un activo a un pasivo, porque la última carta de intención que se firmó con el FMI fue en junio del 2000, documento que incluía la reforma del sistema tributario, sin embargo, el documento expiró en marzo de 2002.
Por otra parte, Delgado negó que se haya reunido con representantes del Fondo en Washington, pero sí con la banca de inversión en Nueva York, Estados Unidos. Precisó que la ocasión fue aprovechada para ver los avances de las reformas tributarias, el crecimiento del Producto Interno Bruto en 2.4% durante el primer trimestre y los efectos de la Ley No.20, mejor conocida como 3 en 1. Adelantó que estos economistas también son importantes en cuanto a las calificaciones que recibe el país en materia de inversión.
Según Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos, un grupo de estudios en Washington, ese es un mal antecedente. Birns recordó que Helms "fue siempre un aliado firme de los militares del hemisferio, incluido Augusto Pinochet, de Chile; Raúl Cedrás, de Haití, y Roberto D"Aubuisson, de El Salvador.
"Noriega no es un hombre de ideas o convicciones independientes, sino alguien que adopta el color de su entorno inmediato, que obtuvo su puesto en la OEA mediante la influencia de Helms", afirmó Birns. Los problemas que deberá confrontar Noriega en su cargo de secretario adjunto serán totalmente distintos.
Según los expertos, su atención deberá enfocarse ahora en los desequilibrios económicos y financieros del continente y el descontento del pueblo venezolano con su presidente, Hugo Chávez. También, la violencia en Colombia, el narcotráfico, la pobreza en América Central y Haití, así como el desafío que plantea Cuba a EU desde hace más de cuatro décadas.
Según Díaz-Balart, "las naciones del hemisferio están vinculadas a nosotros de muchas formas y tenemos que hacer todo lo posible para fortalecer los vínculos de amistad". Para Haydeé Marín, la necesidad es mucho más imperiosa: "esperamos que Noriega, con su larga experiencia, procure que se hable y se prometa menos, pero que se logre y se avance más".