Washington - El Senado comienza hoy a considerar formalmente el Plan Colombia y el impacto del narcotráfico del país andino en los países limítrofes desde Brasil a Panamá.
Una audiencia del Comité de Defensa de la Cámara Alta ante la cual rendirá testimonio el embajador de Panamá, Guillermo Ford, a la vez que circularon rumores de que el Senado en pleno no incluiría en la votación del nuevo presupuesto la ayuda prometida de Estados Unidos al plan antidrogas y para combatir la subversión elaborado por el gobierno del presidente Andrés Pastrana.
Sin embargo, el proyecto de ley aprobado por la Cámara la semana pasada incluye tres rubros: uno de más de 1.5 mil millones de dólares para el Plan Colombia; casi 300 millones en apoyo de las campañas antidrogas de Bolivia, Perú, y Ecuador y un tercer componente de unos 20 millones que podrían ser distribuidos a Panamá, Brasil y Venezuela, países que supuestamente estarían menos afectados por el narcotráfico proveniente de Colombia.
Se entiende que Ford acentuará la imperiosa necesidad que Panamá tiene para reforzar su vigilancia aérea y terrestre, tal como lo destaca el Plan Estratégico de Seguridad planteado por el ministro de Gobierno, Winston Spadafora, según indicaron diversas fuentes a este corresponsal de El Panamá América.
La audiencia fue convocada por el presidente del Comité, el veterano senador Republicano John Warner de Virgina, que en el pasado ha expresado un firme apoyo para el proyecto panameño, a la vez que manifestaba un tajante rechazo de los argumentos de algunos representantes conservadores que protestaban por la transferencia del Canal por supuesta incapacidad de las fuerzas del orden panameñas de llevar a cabo una lucha efectiva contra el narcotráfico Otros testigos que se presentarán ante el comité son los embajadores Marlene Fernández de Bolivia y Luis Alberto Moreno de Colombia.
Cuando el presidente Pastrana presentó el Plan Colombia a su homólogo en la Casa Blanca, Bill Clinton, en octubre del pasado año, éste expresó su más cálido apoyo, sabiendo que un grupo de influyentes congresistas republicanos estaban decididos a incrementar cualquier ayuda que Clinton le presente en su presupuesto.
Sin embargo, el proyecto comenzó hacer aguas cuando líderes demócratas de ambas cámaras comenzaron a atacar a las fuerzas armadas colombianas, alegando que éstas continuaban violando los derechos humanos impunemente y colaborando con los paramilitares.
Por otro lado, algunos senadores republicanos son renuentes en aumentar el presupuesto por lo que podrían juntarse con los críticos del plan para evitar que sea votado en esta sesión del Congreso que sólo tiene semanas de suspender las actividades para permitir a los legisladores entrar en las elecciones nacionales que se celebrarán en el próximo mes de noviembre.
Hasta que comenzaron a correr versiones en círculos colombianos de que el Senado podría omitir la ayuda al Plan Colombia, se consideraba de que la audiencia del Comité de Defensa podría abrir el último capítulo para el esfuerzo colombiano encabezado aquí por el embajador Moreno.
Contribuyó a este optimismo el hecho de que la Cámara de Representantes aprobó la legislación gracias a un sólido bloque bipartidista por 263 votos contra 146.
Al Senado le tocaba votar durante las próximas semanas este llamado suplemento de emergencia aunque se daba por descontado de que podría sufrir modificaciones significativas con debates tan intensos como los registrados en la Cámara. Un editorial en el periódico El Tiempo de Bogotá el domingo señalaba que "Nunca antes, ni aun en los años más duros del narcoterrorismo se había notado un interés tan puntual y concreto por lo que sucede en nuestro país.
Y como bien lo señaló el embajador en Washington, Luis Alberto Moreno, cuya labor en pro de la ayuda merece el mayor reconocimiento, "es la primera vez, en los 20 años que Colombia lleva luchando contra el narcotráfico, que Estados Unidos hace un apoyo significativo". "El Plan Colombia," destaca el periódico, "sigue generando fuertes polémicas dentro y fuera del país. Y está bien que sea debatido en detalle y se le introduzcan los cambios que sean necesarios. La enmienda que limita a 300 el número de personal militar de Estados Unidos que puede estar en Colombia es, por ejemplo, comprensible y debe despejar los infundados temores de una intervención masiva".
El pesimismo colombiano tiene su origen en que el Comité de Asignaciones del Senado, el grupo que presenta el presupuesto a la plenaria, decidió postergar por lo menos una semana considerar si incluir el Plan Colombia en el nuevo presupuesto. "Cada vez que postergan tenemos razón para ponernos nervioso," explicó una fuente colombiana. "Mientras más tiempo pasa más oportunidad se le da a los críticos de encontrar nuevas objeciones".