El ex general Manuel Antonio Noriega, cuando llegue a Francia, se encontrará con un panorama totalmente distinto al que ha tenido durante 20 años en su celda “tipo apartamento” en Estados Unidos.
Televisión con servicio de cable, aire acondicionado, computadora, teléfono, baño propio, bicicleta para hacer ejercicios y visitas compuestas por adultos y niños, todo quedará en la historia.
El Gobierno francés tratará al ex dictador como un reo común y no como prisionero de guerra, para que cumpla una condena de 10 años por el delito de lavado de dinero.
El ex embajador de Francia en Panamá, Pierre Henri Guignard, advirtió en su momento a Panamá Américaque Noriega no será tratado como prisionero de guerra, porque su país no lo considera dentro de ese estatus.
“Noriega será juzgado en presencia como establecen las leyes francesas”, ya que este caso no ha prescrito como alegan sus abogados, indicó.
Sin embargo, expresó que no hay una decisión sobre en qué cárcel será instalado.
En abril del 2009, tres jueces de la Corte Federal estadounidense rechazaron los alegatos de Noriega en torno a que es prisionero de guerra y que como tal, la Convención de Ginebra le permitía ser repatriado a Panamá.