Los puntos fronterizos constituyen focos de transmisión de la malaria en el país por el trasiego de personas de Colombia y Costa Rica hacia Panamá, advirtió ayer el director del Instituto Conmemorativo Gorgas, Blas Armein. Indicó que el principal problema lo constituye la frontera con Colombia, donde el recurso humano que ingresa al territorio nacional pone a circular el parásito. Explicó que como unidad ejecutora tiene que contribuir al fortalecimiento y diagnóstico de la malaria y por ello, buscan nuevos mecanismos para modernizar el sistema de vigilancia.
Detalló que el año pasado durante este mismo período se registraron 609 casos y ahora sólo 472, lo que demuestra que la prevención ayuda a prevenir la enfermedad. Las declaraciones de Armein se dieron durante un seminario de capacitación que tenía como objetivo fortalecer la capacidad de los laboratorios clínicos de los niveles locales de diagnóstico de la malaria, especialmente en las regiones de mayor riesgo.
También actualizar y uniformar los procedimientos del diagnóstico de la malaria en los laboratorios de la República de Panamá, estimular la participación del profesional de laboratorio en las actividades de erradicación y prevención de esta enfermedad, y capacitar profesionales que actuarán como "agentes multiplicadores". La susceptibilidad y la resistencia a la malaria en los humanos está influenciada por varios factores que no tienen que ver nada con una respuesta inmune contra el parásito.
Más de 300 millones de personas están infectadas con "malaria o paludismo" y más de un millón, la mayoría niños, mueren cada año a causa de esta parasitosis. La enfermedad se encuentra ampliamente distribuida mundialmente en los trópicos y subtrópicos. En Panamá se ubica en varias áreas geográficas entre las que se destacan Bocas del Toro, Darién, Panamá Oeste y Kuna Yala.