Es sumamente preocupante el hecho que cada día intervengan menores, porque en algunos casos son ininputables quienes están interviniendo en crímenes violentos. Ellos no pueden ser juzgados como adultos.
Se atribuye el problema a la desintegración familiar y los estratos sociales a los que pertenecen, donde hay falta de oportunidades sin una solución integral. Todo esto causa la desviación social de estos jóvenes.
El problema clave está en la familia, donde son hijos de madres solteras, hay la separación de parejas y viven en ambientes hóstiles.
La frialdad en su proceder es porque muchos de ellos pertenecen a familias donde hay alguien con un delito y están detenidos.
Esto está fuera de control, ya que los muchachos de hoy eran los niños de los años noventa, y hemos fracasado en orientar a esa juventud y buscar una solución a estas desviaciones sociales.
Los estudios no se ponen en función y hace falta prevención.